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Notas Monetarias - No. - Año

El sector informal en América Latina y el Caribe1

 

Douglas Napoleón Galindo González2

 

 

El sector informal se define como el conjunto de empresas, trabajadores y actividades económicas que operan fuera del marco legal.3 El sector informal no sólo evita el pago de impuestos y de otras regulaciones, sino también no goza de los servicios y protección que la ley y el Estado proporcionan. Algunas veces el sector informal es resultado de agentes económicos que salen del sector formal como consecuencia de un análisis costo-beneficio. Otras veces es consecuencia de que los agentes económicos son excluidos del sector formal dado que la economía se hace más restrictiva y segmentada.

 

En todos los casos, el sector informal es una característica de subdesarrollo y es mejor entendido como un fenómeno complejo y multifacético. El sector informal es determinado tanto por los modos de organización socioeconómica inherentes a las economías en transición hacia el desarrollo, así como por la relación que el Estado establece con los agentes económicos mediante regulación, control y prestación de servicios públicos. El sector informal no sólo es reflejo de subdesarrollo, sino también fuente adicional de retraso económico, que implica una mala asignación de recursos y también la pérdida de ventajas que proporciona la ley, tal como protección judicial y policial, acceso a las instituciones formales de crédito y a la participación en los mercados internacionales.

 

Existe una gran diferencia en el tamaño del sector informal entre países de América Latina y el Caribe. Sin embargo, en todos estos países, el sector informal es mucho más amplio que en los Estados Unidos de América. Además, algunos países de la región están entre los que cuentan con la economía informal más grande en el mundo. Un país típico de América Latina y el Caribe produce alrededor del 40% del PIB empleando un 70% de fuerza de trabajo informal. Estos datos estadísticos impresionantes indican que el sector informal es un fenómeno sustancial que debe ser enfrentado y explicado, especialmente para el diseño de políticas de desarrollo.

 

1.   Medición del sector informal en América Latina

 

Aunque la definición de sector informal es simple y precisa, su medición no lo es. No existe una medida concreta del tamaño del sector informal. Sin embargo, es posible obtener una aproximación utilizando indicadores que reflejen sus características. Aquí se consideran cuatro indicadores que están disponibles en un buen número de países de la región. Dos indicadores se refieren a la actividad informal total de un país y los otros dos están relacionados específicamente con el empleo informal. Cada indicador tiene sus propias deficiencias conceptuales y estadísticas como sustituto de la informalidad, aunque en conjunto pueden ofrecer un sólido acercamiento al tema.

 

Los indicadores relacionados a la actividad informal total son el Índice de Schneider de la economía paralela y el Índice de la Fundación Heritage de mercados informales. El Índice de Schneider se refiere a la estimación de la economía paralela como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB). Mientras que el Índice de la Fundación Heritage es un rango que va de uno a cinco, mientras más alto es el valor, mayor es la actividad del mercado informal, se fundamenta en percepciones de cumplimiento general de las leyes.

 

Los indicadores que se centran en el aspecto laboral de la informalidad son la prevalencia de empleo por cuenta propia y la falta de cobertura de las pensiones. El primer indicador del empleo informal se refiere a la participación del empleo por cuenta propia en el empleo total; y el segundo, al porcentaje de la fuerza de trabajo que no contribuye a un fondo de pensiones.

 

Estimando estos cuatro indicadores, los resultados muestran un predominio del sector informal en América Latina y el Caribe; aunque está claro que existen diferentes grados de informalidad entre estos países. Sin embargo, todas las economías de la región cuentan con un nivel más alto de informalidad que Estados Unidos de América. En algunos países, como Bolivia y Haití, la informalidad es comparable con los países que tiene el sector informal más grande en el mundo. Para un país típico de América Latina y el Caribe, alrededor del 40% del PIB es producido por la economía informal. Por su parte, el empleo informal es más difícil de determinar. La utilización de la medida, basada en los aportes a los fondos de pensiones, evidencia que el 70% de la fuerza laboral de un país representativo de la región es informal.

 

2.   El costo del sector informal

 

El sector informal es la segunda mejor respuesta distorsionada de una economía excesivamente regulada para enfrentar una crisis y generar crecimiento económico. Es una respuesta distorsionada porque implica una mala asignación de recursos y la supuesta pérdida, al menos parcialmente, de las ventajas que las leyes proporcionan, tal como la protección judicial y policial, acceso a las instituciones formales de crédito y la participación en los mercados internacionales. Tratar de escapar al control del Estado induce a las empresas informales a continuar siendo pequeñas, el uso irregular de canales de distribución y contratación, así como el desvío constante de recursos para enmascarar sus actividades o sobornar funcionarios del Estado. Por el contrario, las empresas formales son inducidas a utilizar más intensivamente los recursos que son menos afectos al marco legal, en especial para los países en desarrollo como los de América Latina y el Caribe. Esto significa que las empresas formales son menos intensivas en mano de obra de lo que ellas deberían ser de acuerdo con la dotación de los países. Adicionalmente, el sector informal genera una externalidad negativa que complica su efecto sobre la eficiencia, ya que las actividades informales hacen uso de la infraestructura pública sin contribuir al fisco. La infraestructura pública complementa al capital privado en el proceso de producción, mientras que un gran sector informal implica un crecimiento lento de la productividad.

 

La expansión del sector informal usualmente representa un crecimiento económico deficiente y distorsionado.4 La informalidad tiene un pobre desempeño con respecto a la primera mejor respuesta, es decir, una economía sin regulaciones excesivas y con una adecuada prestación de servicios públicos. Sin embargo, un grado de informalidad es preferible a la formalidad total, ya que la economía improductiva no puede eludir las rigideces inducidas por la regulación. Esto conlleva un efecto político importante debido a que el mecanismo de formalización interesa enormemente por sus consecuencias en el empleo, la eficiencia y el crecimiento económico. Si la formalización se basa principalmente en la legislación, es probable que esto conduzca al desempleo y bajo crecimiento económico. Por otra parte, si se basa en mejoras tanto del marco legal como de la calidad y disponibilidad de servicios públicos, esto conllevará a un uso más eficiente de los recursos y un alto crecimiento económico.

 

Desde una perspectiva empírica, el impacto incierto de la formalización destaca una dificultad importante para evaluar el efecto de la informalidad en el crecimiento económico. Dos países pueden tener el mismo nivel de informalidad, pero si ha sido alcanzada en diferentes formas, las tasas de crecimiento económico de estos países podrían ser muy diferentes. Los países donde la informalidad se mantiene acorralada por una drástica legislación, tendrán mayores efectos negativos que otros países donde la informalidad es baja, debido a la poca regulación y servicios públicos apropiados.

 

La evidencia empírica indica que en América Latina y el Caribe existe una relación significativa entre informalidad y crecimiento económico, así como con la pobreza.

 

3.   Causas de la informalidad

 

La informalidad es una característica fundamental del subdesarrollo, creada tanto por los modos de organización socioeconómicos inherentes a las economías en transición hacia la modernización y por la relación que establece el Estado con los agentes privados mediante regulación, control y prestación de servicios públicos. En ese sentido, la informalidad se entiende mejor como un fenómeno complejo y multifacético.

 

La informalidad se produce cuando los costos de actuar dentro del marco legal exceden sus beneficios. La informalidad implica un costo de entrada (procedimientos de inscripción caros y tardados) y los costos de permanencia (que incluyen pagos de impuestos, cumplimiento de normas laborales, así como regulaciones de salud, medio ambiente y otras). Los beneficios potenciales de la formalidad consisten en protección policial contra el crimen y el abuso, un sistema judicial para la resolución de conflictos y cumplimiento de contratos, acceso a las instituciones financieras legales para la adquisición de créditos y diversificación de riesgos y, en general, la posibilidad de ampliar los mercados tanto nacionales como internacionales. Al menos en principio, la formalidad anula la necesidad de pagar sobornos y también evita multas y cuotas que las empresas informales están continuamente sometidas. Por lo tanto, la informalidad es más frecuente cuando el marco legal es oneroso, la calidad de los servicios públicos a las empresas formales es baja y el control estatal y el poder de ejecución es deficiente.

 

Estas consideraciones de costos y beneficios se ven afectadas por las características estructurales del subdesarrollo, tal como el nivel educativo, la estructura de la producción y las tendencias demográficas. En igualdad de condiciones, un mayor nivel de educación reduce la informalidad mediante el aumento de la productividad laboral y, por lo tanto, las normas laborales se hacen menos onerosas y las tasas de retornos del sector formal potencialmente se hacen más grandes. Asimismo, cuando una estructura de producción se inclina hacia los sectores primarios, como la agricultura, en vez de procesos más complejos como la industria, favorece la informalidad, haciendo menos relevantes y valiosos el cumplimiento de los contratos y la protección legal. Por último, una composición demográfica con una mayor proporción de jóvenes o de poblaciones rurales es probable que aumente la informalidad haciendo su control más difícil y costoso, lo cual propicia una mayor demanda de recursos para capacitación, creando cuellos de botella en los centros educativos y haciendo más problemática la ampliación de los servicios públicos.

 

Discusiones populares, incluso académicas, se centran a menudo en determinadas fuentes de la informalidad, en vez de adoptar un enfoque global. Así, algunos observadores ponen de relieve la regulación insuficiente y deficiencias del Gobierno, tal como la corrupción; otros prefieren hacer hincapié en la carga de impuestos y regulaciones; mientras que otros se concentran en las explicaciones de las características sociales y demográficas.

 

Conclusiones

 

Sin importar cuál sea el indicador, la informalidad es muy grande en los países de América Latina y el Caribe. Esto es preocupante porque implica una mala asignación de los recursos (principalmente mano de obra) y la utilización ineficaz de los servicios públicos, que pueden poner en peligro el crecimiento económico de los países y la posibilidad de reducir la pobreza. La evidencia empírica demuestra que la informalidad tiene un efecto negativo y estadísticamente significativo sobre el crecimiento económico en la región.

 

La informalidad se produce cuando los costos derivados del marco legal y normativo de la economía superan los beneficios. La informalidad es más grande cuando el marco legal es oneroso, la calidad de los servicios públicos es baja y el control del Estado es débil. Sin embargo, este análisis de costo-beneficio se ve afectado también por las características estructurales de la economía, tal como la estructura productiva y demográfica, y la disponibilidad de mano de obra calificada.

 

En el caso de América Latina y el Caribe, la informalidad es resultado principalmente de la combinación de servicios públicos deficientes y un marco legal oneroso. En los países de ingresos bajos, la informalidad (en particular los mercados laborales) se agrava cuando la estructura de la producción se basa principalmente en la agricultura y otras actividades rurales, así como cuando la participación laboral de los jóvenes es grande.

 

La informalidad es un fenómeno complejo que se entiende mejor desde varios ángulos, para el efecto se deben tomar en cuenta los diferentes indicadores que reflejen sus diversos aspectos y además dicho fenómeno debe ser considerado como causa y consecuencia del subdesarrollo.

 

 

Referencias

 

De Soto, Hernando. The other path: “The invisible revolution in the third world”. Harper Collins (1989).

Gerxhani, Klarita. “The informal sector in developed and less developed countries: a literature survey”. Public Choice, 120(3/4), 267-300 (2004).

Perry, Guillermo; Maloney, William; Arias, Omar; Fajnzylver, Pablo; Mason, Andrew and Saavedra-Chanduvi, Jaime. “Informality: exit and exclusion”. The World Bank (2007).

Schneider, Friedrich and Enste, Dominik. “Shadow economies: size, causes and consequences”. Journal of Economic Literature, 38(1), 77-114 (2000).

 

 


1 Resumen del documento “Informality in Latin America and the Caribbean”. Norman V. Loayza, Luis Servén and Naotaka Sugawara. The World Bank. Development Research Group. Macroeconomics and Growth Team. Policy Research Working Paper 4888. March 2009.

 

2 Experto III del Departamento de Investigaciones Económicas del Banco de Guatemala

 

3 Esta definición fue introducida por De Soto (1989) en su estudio clásico de sector informal y cobró gran importancia por centrarse en las causas del sector informal y no en sus síntomas.

 

4 Esto no necesariamente significa que las empresas informales no sean dinámicas o estén rezagadas con

  respecto a su contraparte formal.