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Notas Monetarias - No. - Año
TIPO DE CAMBIO, EXPORTACIONES E IMPORTACIONES:

ANÁLISIS DE LA SENSIBILIDAD DE LAS EXPORTACIONES E IMPORTACIONES DE GUATEMALA

 

 

Gustavo Adolfo Calderón Cifuentes*

 

INTRODUCCIÓN

 

El objetivo del presente documento es exponer algunos de los principales acontecimientos del comercio exterior durante la última década. Para el efecto, se realizó una medición sobre la sensibilidad de las exportaciones e importaciones respecto al tipo de cambio y otras variables que teóricamente están relacionadas. El período de análisis corresponde de enero de 1992 a diciembre de 2000. En la primera parte se presenta la discusión de algunos aspectos teóricos relaciones con los distintos enfoques de la teoría del comercio exterior. El segundo apartado contiene los principales resultados de la política del comercio exterior, haciendo un análisis sobre el nivel de sensibilidad de la demanda de las exportaciones e importaciones. Finalmente, se presentan las conclusiones y la bibliografía utilizada en el estudio.

 

  1. ALGUNOS ENFOQUES DE LA TEORÍA DEL COMERCIO EXTERIOR

La teoría del comercio exterior ha venido ofreciendo con el transcurso del tiempo diferentes debates académicos sobre el tratamiento de los déficit y superávit de la balanza de pagos, más específicamente sobre la posición de las operaciones en la cuenta corriente. En este sentido, han surgido diferentes enfoques a saber: el enfoque clásico de ajuste automático, el de la elasticidad, el de la absorción y más recientemente el enfoque monetario de la balanza de pagos1.

 

  1. El enfoque clásico de ajuste automático
  2.  

    Desde sus orígenes la teoría monetaria internacional giró sus discusiones alrededor del enfoque mercantilista, el cual afirma que un país puede resolver sus problemas de balanza de pagos e incluso obtener superávit permanentes, simplemente sustituyendo importaciones (mecanismos de protección comercial) a cambio de una política para promover exportaciones.

     

    No obstante lo anterior, algunos economistas como David Hume utilizaban el mecanismo de flujo de precio-especie2 para debatir el punto de vista mercantilista, explicando la naturaleza del ajuste automático que resultaba del desequilibrio de pagos bajo el patrón oro. Los seguidores de este enfoque argumentaban que el nivel de precios de un país sería mayor o menor dependiendo de si la balanza externa se encontrara en superávit o en déficit. En este sentido, se pensaba que un excedente podría ser resultado de la acumulación de oro (reservas internacionales), en una expansión en la oferta interna de dinero, en un alza en los precios y, finalmente, en una reducción en el superávit con el extranjero. De igual forma, un déficit externo tendería a ajustarse a sí mismo, puesto que llevaría a una pérdida de oro, y a una reducción en la oferta interna de dinero y en el nivel de precios; factores que, a su vez se traducirían en un mejoramiento de la balanza de pagos.

     

    Uno de los principales aportes del enfoque clásico de ajuste automático fue que dio origen al enfoque de la teoría monetaria. La teoría monetaria, que daba por hecho un sistema de tipos de cambio fijos (en relación con el oro), fue seguida por la teoría de la paridad del poder adquisitivo del tipo de cambio. Esta última teoría afirma que los tipos de cambio fluctúan para reflejar divergencias en los niveles de precios entre países, de tal manera que si los precios del país "A" suben proporcionalmente más que los del país "B", entonces el tipo de cambio de "A" tenderá a devaluarse para nivelar el diferencial de precios.

     

    Desafortunadamente, el enfoque clásico de flujos del precio-especie no ofreció ninguna orientación sobre el papel de las variaciones en los tipos de cambio, toda vez que este enfoque se basaba en tipos de cambio fijos. Lo anterior fue solventado con el concepto de paridad del poder adquisitivo desarrollado por el enfoque monetario de la balanza de pagos, el cual determina al tipo de cambio en términos de relación entre la oferta y la demanda de dinero.

     

  3. Enfoque de la elasticidad

 

Este enfoque, desarrollado en los años treinta, surge ante la necesidad de contar con un análisis más satisfactorio del papel del tipo de cambio en el proceso de ajuste de la balanza de pagos. Básicamente, centra su atención en la elasticidad de los precios, es decir, en el grado de respuesta a variaciones de la oferta como en la demanda de importaciones y exportaciones. Dicho enfoque parte del supuesto básico de que si la devaluación del tipo de cambio altera los precios relativos de los bienes comerciables3, el efecto de la devaluación sobre la cuenta corriente puede ser medido calculando las diferentes "elasticidades" y aplicándolas a los flujos de comercio.

 

Esto llevó a un debate acerca de las condiciones en las que la depreciación cambiaria actuaría para mejorar la cuenta corriente externa de un país. ¿Qué combinación de elasticidades de precios sería necesaria para lograr una mejora?. Por ejemplo, si el grado de respuesta de la elasticidad de la oferta de volúmenes de exportación, respecto al alza en precios de exportación es muy bajo o bien implica rezagos muy largos para incrementar la producción de exportaciones.

Otra pregunta que se suscitó en aquel debate fue ¿Qué repercusiones tendría la devaluación en la actividad interna, particularmente en las posibilidades de mayor empleo, y el efecto en los términos de intercambio de un país?

 

Sin embargo, el enfoque fue incapaz de manipular estas cuestiones debido, por una parte, a la naturaleza parcial del análisis así como al hecho de que ignoraba elasticidades cruzadas, sin mencionar las dificultades prácticas de medir las elasticidades y, por otra parte, porque el método descuidó el papel del ingreso como un determinante importante, junto con los precios relativos de las exportaciones e importaciones. Aunque las mejoras subsecuentes a la teoría incorporaron un efecto multiplicador de tipo keynesiano al impacto inicial de las modificaciones en el tipo de cambio, el problema fundamental seguía siendo la excesiva atención que se prestaba sólo a los mercados de exportaciones e importaciones.

 

Finalmente, el enfoque de las elasticidades daba por hecho la existencia de un desempleo considerable (realista en los años treinta), pero no daba ninguna orientación sobre el efecto de la devaluación en tiempos de pleno empleo o bajo circunstancias inflacionarias.

 

c) El enfoque de la absorción

 

Cuando se aceptó que la balanza de pagos era un fenómeno agregado que no se podría tratar aisladamente del resto de la economía, se desarrolló el enfoque de la absorción, que considera las interrelaciones entre los flujos de la balanza de pagos y los de la economía en su totalidad. Lo esencial del método se puede apreciar en la ecuación de la contabilidad del ingreso nacional.

 

PIB = C + G + Ib + (X – M)

PIN = C + G + In + (X – M)

PNN = C + G + In + (X + Xf) – (M + Mf); (X + Xf) = X'; (M + Mf) = M'

YND = C + G + In + (X’ – M’ + TX)

YND = (C + G + In) = (X’ – M’ + Tx)

 

Donde:

PIB = Producto Interno Bruto

PIN = Producto Interno Neto

PNN = Producto Nacional Neto

YND = Ingreso Nacional Disponible

C = Gasto privado de consumo final

G = Gasto Gubernamental de consumo final

Ib = Formación bruta de capital

X = Exportaciones de bienes y servicios

M = Importaciones de bienes y servicios

In = Formación neta de capital

Xf = Ingreso de los factores de la producción en el exterior

Mf = Pagos a los factores de la producción del exterior

Tx = Transferencias unilaterales procedentes del resto del mundo

 

De acuerdo con este enfoque, la balanza en cuenta corriente (X’ – M + Tx) se expresa como una diferencia entre exportaciones e ingresos de factores (X + Xf) e importaciones y pagos de factores (M + Mf) más las transferencias unilaterales netas del exterior (Tx), que a su vez era equivalente a la diferencia entre el ingreso nacional disponible de una comunidad (YND) y su gasto interno agregado (C + G + In). De esta manera, un déficit en la balanza de pagos se asocia con un exceso del gasto sobre el ingreso.

 

El enfoque de la absorción señala que las políticas para elevar el ingreso nacional disponible (YND) no deben ir acompañadas por un alza equivalente en el gasto o la absorción (C + G + In), lo cual incide en una mejora de la posición de la balanza de pagos. Las políticas para reorientar el gasto incluyen el uso del tipo de cambio, tarifas, permisos de importación, incentivos para exportación, etc. Si existe pleno empleo entonces la escasez de recursos adicionales restringirá la posibilidad de incrementar el ingreso, y, en estas circunstancias, se pueden necesitar políticas de reducción del gasto lo cual mejorará la posición externa. Una vez que la absorción reducida libere recursos, da cabida a la reorientación del gasto. Es así que los recursos se liberan para satisfacer el incremento deseado en exportaciones y la sustitución de importaciones.

 

De una manera similar, las políticas orientadas a reducir el gasto total no deben ir seguidas por un descenso equivalente en el ingreso, pues se pretende que la posición externa se beneficie con una devaluación. Estas políticas incluyen a su vez políticas fiscales y monetarias más estrictas, normalmente en el gasto interno total, pero no en el gasto del exterior en bienes y servicios internos.

 

Por lo que se refiere a la absorción, cuando existe pleno empleo el efecto principal de la devaluación procederá de la influencia contradictoria del alza de precios internos, que tenderá a reducir el ingreso y por tanto, el gasto en términos reales. También se afectarán los balances monetarios, expresados en términos reales.

 

Por el lado del ingreso, deben tomarse en cuenta varios efectos. Uno de ellos se da cuando la devaluación propicia un cambio en la demanda de bienes de producción interna, lo cual resultará en un incremento del ingreso real, siempre y cuando existan recursos ociosos. Otro de los posibles efectos es que la devaluación también deberá tener resultados favorables sobre la distribución de los recursos, especialmente cuando viene acompañada de políticas de liberación del comercio. En efecto, un tipo de cambio sobrevaluado, que generalmente se da cuando existen medidas proteccionistas, subsidia las importaciones usadas en la producción interna, a costa de las importaciones competitivas y de las exportaciones. La devaluación, a partir de una posición de sobrevaluación, debería fomentar la reorientación de los recursos hacia el sector de bienes comerciables no protegidos, sean estos internacionalmente competitivos y cuya producción se encuentre subvaluada.

 

Por consiguiente, es necesario ir más allá del mismo enfoque al definir los factores fundamentales que provocan un déficit o superávit externo. En efecto, cuando existen circunstancias en que una variación de los términos de intercambio sea inducida por un acontecimiento externo autónomo, provocará una baja del ingreso nacional real y esta baja podría ocurrir más rápidamente que el ajuste en el gasto interno4. Así, con un tipo de cambio fijo, las importaciones excederán a las exportaciones, con un déficit consiguiente. Alternativamente, un déficit puede ser inducido desde adentro si las políticas internas permiten una expansión acelerada en la oferta del dinero y en el financiamiento interno, estimulado de esta manera que el gasto aumente más rápidamente que la producción total, y que el exceso de la demanda se vierta en la balanza de pagos, en forma de mayores importaciones que exportaciones. En la práctica, una combinación de sucesos recíprocos provocará un déficit y un modelo econométrico bastante desagregado de la economía puede ser el instrumento más eficaz para examinar el significado relativo de los distintos elementos causales.

 

De cualquier manera, el método de la absorción sugiere que para reducir un déficit, es necesario no sólo considerar la política cambiaria, sino adoptar simultáneamente políticas fiscales y monetarias apropiadas para mantener el gasto interno acorde con la producción total y/o buscar políticas del lado de la oferta para estimular la productividad y el crecimiento de la producción y, particularmente, para fomentar la expansión de las exportaciones y la sustitución de importaciones relacionadas con la producción nacional total. Asimismo, se traza una diferencia entre condiciones de empleo y pleno empleo, considerando que en circunstancias inflacionarias, el análisis de la devaluación tiene que concentrarse sobre los efectos monetarios de la inflación interna resultante. Por lo tanto, la importancia del enfoque de la absorción se debe a que existen varios pre-requisitos de política para que una devaluación tenga validez. Las políticas de reorientación y reducción del gasto tienen que ser tomadas en cuenta, y su importancia relativa dependerá, por lo menos en parte, del nivel de empleo de la economía.

 

Otros autores han mejorado este enfoque subrayando que si se buscan varios objetivos económicos (equilibrio externo tanto como crecimiento, pleno empleo y estabilidad de precios) se requiere una combinación apropiada de instrumentos de política. Además, el número de instrumentos debe ser igual al número de objetivos, si es que se espera poder alcanzar cada uno de estos últimos. En otras palabras, la cuestión fundamental es la combinación de políticas para alcanzar el equilibrio externo e interno. Los monetaristas consideran que este análisis es deficiente y que, aun cuando le conceda importancia al papel de las políticas monetarias y de tipos de cambio durante el ajuste de déficit externo, se expresa más bien en términos de flujos que de saldos monetarios.

 

d) El enfoque monetario

 

El más reciente enfoque monetario de la balanza de pagos es, de cierta manera, una respuesta a las críticas de las insuficiencias de los enfoques de elasticidad y absorción; sin embargo, este enfoque también pudo haberse originado en el análisis clásico del flujo de precio-especie y en el concepto de la paridad del poder de compra, que lo precedían.

 

El enfoque monetario afirma, en primer lugar, que la balanza de pagos es primordialmente un fenómeno monetario, un concepto que le resta énfasis al análisis de las corrientes comerciales y considera a la balanza de pagos global, incluyendo la cuenta corriente y de capital. En segundo lugar, sostiene que las teorías anteriores prestaban demasiada atención a los flujos de dinero, y que el enfoque monetario considera al dinero principalmente como un saldo y, por tanto, se empeña en integrar saldos y flujos. La tercera propuesta importante es que en el análisis de la balanza de pagos es esencial distinguir entre las dos formas en que la oferta de dinero se puede modificar: por medio de cambios en las reservas internacionales y por medio de cambios en el crédito interno.

 

Por consiguiente, si la demanda interna de dinero excede a la oferta, la tasa de interés subirá, las reservas internacionales se acumularán y habrá un superávit externo global. Por otra parte, una oferta excesiva de dinero llevará a una pérdida en las reservas internacionales y un déficit no sólo en cuenta corriente sino en la balanza de pagos global. Este tipo de déficit así definido representa esencialmente un desequilibrio de saldos monetarios entre la oferta y la demanda de dinero, lo que implica que un déficit externo no es "estructural" o semi-permanente por naturaleza, pero es en cambio transitorio y debe, eventualmente, desencadenar efectos monetarios que tenderán a ajustar o "autocorregir" el déficit. En otras palabras, cualquier medida de política deliberada dirigida hacia la balanza de pagos debe ser vista como una contribución a la aceleración del proceso de ajuste automático que ocurrirá de cualquier modo. Es más, tales medidas de política deberían servir para mitigar el desequilibrio inicial entre la cantidad de dinero demandada y la ofrecida. Un déficit externo, por ejemplo, inducirá su propio proceso normal de auto-ajuste de contracción de dinero o vendría seguido de un ajuste deliberado de la política monetaria para acelerar el proceso.

 

En general, el enfoque monetario da por sentado que la demanda de dinero (Md) es una función estable del ingreso disponible (Y) y de la tasa de interés (r):

 

Md = f(Y, r)

 

La oferta de dinero (Ms) está respaldada por los activos internos del sistema bancario (D), más los flujos acumulados de reservas internacionales (R); estos últimos positivos en posición de superávit de la balanza de pagos y negativos en situación de déficit.

 

En equilibrio, la demanda de dinero igualará la oferta:

 

Md = Ms

 

De esta manera, la balanza de pagos global, o un incremento (D ) en reservas se puede expresar:

D R = D Md - D D

Esto quiere decir que si se crea más dinero internamente (D) de lo que se demanda (Md), la diferencia se eliminará por medio de un déficit externo o una reducción en R. Por tanto, si el gobierno quiere mantener el nivel de las reservas internacionales, tendrá que obtener créditos externos o mantener un equilibrio entre la demanda de dinero y la cantidad creada internamente por medio de un déficit presupuestal más pequeño o una disminución en la expansión del crédito al sector privado.

 

En este marco, la devaluación se considera como un sustituto para la contracción monetaria: como lo son también los precios basados en controles a las importaciones y las políticas de fomento de exportaciones. La devaluación es equivalente a un aumento en la demanda nominal de dinero, puesto que resulta en un alza en los precios internos y, por ende, en una reducción en el valor real de los saldos monetarios. El empleo del tipo de cambio para combatir un déficit global de la balanza de pagos solamente tendrá éxito si se permite una caída real de la oferta de dinero, y que ésta no sea compensada por la creación de crédito interno, tal como un alza en el déficit fiscal o un aumento en los préstamos bancarios del sector privado. En este sentido, una devaluación indica el fracaso de la política monetaria.

 

Existen otras implicaciones del enfoque monetario de la balanza de pagos. En primer lugar, puesto que en un mundo de tipos de cambio fijos, donde la inflación es un fenómeno monetario en el ámbito mundial, ésta no se puede evitar únicamente por medio de políticas nacionales, sean éstas monetarias o de otra índole. Por tanto, la política interna sólo puede hacerle frente a la inflación si el tipo de cambio está en libertad de encontrar su propio nivel en el mercado, o si se encuentra ligado a otra moneda que se ajuste sistemáticamente de una manera consistente con los objetivos de política monetaria interna e internacional. Segundo, dado un régimen de tipos de cambio genuinamente flotantes, la inflación es un problema nacional que debe ser abordado por una política monetaria interna suficientemente firme. Si los tipos flotantes son en parte tipos manipulados, habrá entonces, por supuesto, elementos inflacionarios que se puedan atribuir a problemas de alcance mundial, que van más allá de la capacidad de la política monetaria interna.

 

  1. La función del comercio exterior

 

De acuerdo con la literatura del comercio internacional, la condición de Marshall-Lerner5 señala que "si todo permanece constante una devaluación real de la moneda mejora la cuenta corriente siempre y cuando los volúmenes de las exportaciones y de las importaciones sean lo suficientemente elásticos respecto al tipo de cambio real". Es decir, si la suma de la elasticidad-precio de la demanda que enfrentan las exportaciones (h x) y la elasticidad-precio de la demanda de importaciones (h m) expresada en valores absolutos es mayor a 1. El símbolo griego h denota la elasticidad de las exportaciones e importaciones, respectivamente.

 

 

La razón es que una devaluación tiene un efecto expansivo en la actividad económica6 ya que alienta las exportaciones y produce cambios en los precios relativos de manera que el gasto se desvía hacia productos nacionales provocando una disminución de las importaciones.

 

En general, la condición de Marshall - Lerner establece que si la cuenta corriente se encuentra inicialmente en equilibrio, una depreciación real de la moneda da lugar a un superávit por el lado de la cuenta corriente, siempre y cuando la suma de las elasticidades de los precios relativos de las exportaciones y las importaciones es superior a la unidad. Por otra parte, si la cuenta corriente no se encuentra en equilibrio inicialmente, la condición resulta entonces ser mucho más compleja.

 

Asimismo, la teoría económica define que la devaluación nominal puede reducir los déficit comerciales, incrementar la competitividad y promover el crecimiento de las exportaciones si se traduce en una devaluación real y si los flujos comerciales responden a los precios relativos en una manera significativa y predecible.

 

Estudios realizados en diferentes economías han demostrado que el tipo de cambio real responde ante variaciones del tipo de cambio nominal, al menos en el corto plazo. También existe evidencia de que los precios relativos juegan un importante rol en la determinación de los flujos de comercio y que las políticas de devaluación son una vía para corregir desbalances en la cuenta corriente. Empero, otros trabajos sugieren que la evidencia no es muy contundente y que la devaluación podría ser ineficaz para el cambio en la composición del gasto y, por lo tanto, para reducir los déficit comerciales. Estos trabajos cuestionan la existencia de relaciones estables entre flujos comerciales y sus determinantes tradicionales7.

 

Cabe señalar que algunos trabajos teóricos y empíricos señalan que las economías con recursos naturales abundantes y con alta dependencia de exportaciones de productos primarios, tal como el caso de la economía guatemalteca, tienden a registrar bajos niveles de exportaciones y un lento crecimiento del PIB. De esa cuenta y con base en la teoría de la dotación de factores se ha señalado que países en desarrollo, como los africanos, no tienen perspectivas como exportadores de manufacturas debido a una alta dotación de recursos naturales y bajo stock de capital humano. Sin embargo, un reciente trabajo empírico del Banco Mundial8 encontró para 41 países en desarrollo, que una alta dotación de recursos naturales por trabajador no está asociada fuertemente con una baja relación de las exportaciones de manufacturas respecto al PIB. También encuentra que los costos de transacción son los principales determinantes de las exportaciones de manufacturas, pero que la competitividad basada en un tipo de cambio real es un "pre-requisito" para que un país en desarrollo pueda tener éxito como exportador de manufacturas.

 

Por otra parte, cuando se analiza el caso de las importaciones el problema se vuelve más complejo ya que diversos autores como Rojas y Assael (1994) indican que la evidencia empírica como la teórica han dado muestra suficiente de que existen buenas razones para esperar que las relaciones de comercio, en especial las relativas a importaciones, están sujetas a cambios graduales y repentinos. Estos cambios pueden provenir de modificaciones en los patrones de comercio, reformas en la política comercial y shocks externos. Otra de las razones que justificaría cierta inestabilidad de los parámetros de la función de demanda por importables, según los autores citados, sería el efecto quantum que postula que la elasticidad precio de la demanda por importaciones será mayor ante cambios grandes en los precios que ante cambios pequeños. Esto significaría que para romper la inercia y lograr cambios en el consumo se necesita que los cambios en los precios sean suficientemente grandes. Por último, según dichos autores, la inestabilidad estaría relacionada a los efectos intertemporales que producen las reformas comerciales, por ejemplo, los agentes pueden esperar que una reducción de las tarifas sea transitoria o pueda ser revertida y entonces pueda darse un "boom" de importaciones.

 

Por último cabe señalar que generalmente la función más utilizada para el análisis de la demanda de importaciones incorpora los precios relativos (precios de importaciones respecto a precios internos) y el ingreso como variables explicativas.

 

II. PRINCIPALES RESULTADOS DE LA POLÍTICA DE COMERCIO EXTERIOR EN GUATEMALA

 

En la década de los ochenta, la mayoría de los bancos centrales tenían preocupación respecto al problema de la restricción externa para lograr el crecimiento económico. Por ello, en la actualidad, el seguimiento del comportamiento y evolución del comercio exterior es relevante para el desarrollo de la política económica y en particular para la política cambiaria del banco central.

 

Recientemente, el problema de la inestabilidad de los movimientos en los flujos de capital de las economías emergentes han incrementado la preocupación por parte de las autoridades monetarias, principalmente en lo relativo a la restricción externa y en los elevados déficit comerciales que han caracterizado a la mayoría de las economías latinoamericanas, las cuales han tendido a adoptar políticas cambiarias más activas, ya sea dejando flotar el tipo de cambio, ampliando las bandas cambiarias o acelerando las devaluaciones, lo cual no ha sido la excepción al caso guatemalteco.

 

  1. La cuenta corriente

 

El déficit en cuenta corriente no es más que la diferencia entre el ingreso y el gasto de la economía, es decir que si el gasto es mayor que el ingreso se produce un déficit que tiene que ser financiado con ingresos provenientes del exterior. Para el caso de Guatemala, en la gráfica siguiente se puede apreciar el comportamiento del déficit de la balanza comercial durante el período: 1980 - 2000.

 

 

En Guatemala, los períodos de expansión económica, asociados con aumentos insostenibles de la demanda agregada por encima de la oferta, hicieron que se gestara un desequilibrio externo que tuvo que ser financiado con ahorro externo, ya que de lo contrario hubiese generado presiones adicionales sobre los precios internos, la tasa de interés y en el tipo de cambio. En efecto, de enero 1995 a diciembre 2000 la economía creció a un ritmo promedio de 4.2%, mientras que la demanda agregada lo hizo a un ritmo mayor de 4.6%. Lo anterior evidencia que durante el período de análisis, en términos generales, la economía ha consumido por encima de sus posibilidades de producción y por ende se ha producido un desahorro neto de la economía, de alrededor de 4.3% del PIB en promedio, que es equivalente al déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos.

 

 

 

El exceso de la demanda agregada sobre el ingreso, generalmente es inducido por un exceso de gasto gubernamental, traducido en déficit fiscales y por un exceso de oferta monetaria, provocado por una política monetaria expansiva. En el caso de Guatemala, como se evidencia más adelante, los desequilibrios fiscales y monetarios han exacerbado el déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos.

 

Conviene indicar que el resultado de la cuenta corriente de la balanza de pagos, en algunos años, también fue afectado por factores exógenos, cuando las crisis internacionales provocaron una reducción de la demanda de los principales productos de exportación.

 
2. Tipo de cambio nominal y tipo de cambio real
 
En congruencia con los retos que impone el proceso de globalización mundial, a finales de 1989 la autoridad monetaria decidió flexibilizar el mercado bancario de divisas. De igual manera, a partir de marzo de 1994, la autoridad monetaria, a manera de avanzar en el proceso de flexibilización del sistema cambiario, permitió la libre determinación de la tasa de cambio y de la asignación de divisas en el mercado bancario. Fue así como la flexibilización del mercado buscaba que el tipo de cambio se convirtiera en un precio más en la actividad económica, es decir, que dependiera de la oferta y de la demanda de divisas en el mercado. Otra de las reformas cambiarias observadas en la década fue que en marzo de 1996, la Junta Monetaria aprobó el funcionamiento del Sistema de Negociación Electrónico de Divisas (SINEDI) bajo la premisa de brindar certeza y transparencia a las operaciones que se efectúen en el mercado interbancario y como un mecanismo para obtener información en línea del comportamiento del mercado, garantizando la libertad cambiaria a los agentes económicos.

 

El indicador que mide la competitividad de las exportaciones es el Tipo de Cambio Efectivo y Real -ITCER-, según año base = 1990. Este indicador muestra que en la mayor parte de la década de los noventa se ganó competitividad, principalmente en los años 1995 – 1998, en los cuales se dieron las mayores depreciaciones cambiarias. En 1998 y parte de 1999, este índice ha revertido su tendencia observándose que para los siguientes años tienda a estabilizarse.

 

 

  1. Nivel de apertura externa
  2.  

    Guatemala tiene un grado de apertura relativamente intermedio que puede ser comparado con sus principales socios comerciales de Centroamérica. Efectivamente, el comercio exterior registrado en las estadísticas del banco central da cuenta que la apertura comercial durante el período anual de 1980 al 2000, por el lado de las exportaciones respecto al PIB es, en promedio, 41.6% y por el lado de las importaciones respecto al PIB es del 61.3%.

     

     

    Como se aprecia en la gráfica anterior, a partir de 1986 se inicia la brecha de apertura del comercio exterior guatemalteco, observándose que en estos años Guatemala ha tenido un proceso de ahorro interno por dotación de factores que provienen del exterior. Por su parte, el coeficiente de exportación, que es muy similar a economías en proceso de desarrollo, manifiesta una tendencia más estable en el tiempo, lo cual se debe a que los precios de la mayor parte de los productos de exportación (café, azúcar banano y cardamomo) en el exterior, se han venido deteriorando, para lo cual los productores han tenido que compensar sus ingresos con mayores volúmenes de producción y búsqueda de nuevos socios comerciales.

     

    Por su parte, las importaciones de materias primas, consumo de bienes y servicios y bienes de capital, manifiestan una tendencia moderadamente alcista. En cambio, las importaciones de materiales de construcción, combustibles y otras mercancías, mantienen sus niveles a los observados en los años ochenta, tal como se observa en el gráfico siguiente.

     

  3. Elasticidad de las exportaciones

 

Para medir el nivel de sensibilidad de las exportaciones se consideró un conjunto de series estadísticas que elabora el Banco de Guatemala, durante el período mensual de 1992 a 2000. La primera variable es el volumen de las exportaciones totales, obtenido como un índice simple. Para el tipo de cambio real se utilizó el ITCER. Para la demanda de importaciones se utilizaron las estadísticas del valor de las importaciones CIF provenientes de los Estados Unidos de América, ya que es el principal socio comercial de Guatemala. En cuanto al precio de exportación se tomó el valor unitario de exportaciones.

 

De conformidad con la teoría económica, se esperaría que las exportaciones (X) se relacionen positivamente con todas las variables exógenas.

 

Para la estimación del modelo económico de la demanda de exportaciones, se utilizó una especificación logarítmica donde los coeficientes estimados resultan ser las elasticidades9 con respecto a las variables a las que están asociadas.

 

El modelo base utilizado es:

 

 

Donde:

 

a = es una constante,

b 1 = es la elasticidad del volumen de exportación respecto al ITCER

b 2 = es la elasticidad del volumen de exportación respecto a la demanda de importaciones de los Estados Unidos de América

b 3 = es la elasticidad del volumen de exportación respecto a los precios de exportación.

e = representa el término de error.

 

CUADRO 1

DETERMINANTES DE LA DEMANDA DE LAS EXPORTACIONES

Modelling LOGX by OLS

The present sample is: 1992 (1) to 2000 (12)

 

Variable Coefficient Std.Error t-value t-prob PartR^2

Constant -3.2751 1.2383 -2.645 0.0094 0.0630

ITCER 1.3786 0.55103 2.502 0.0139 0.0568

IMPORTUSA 0.59742 0.20372 2.933 0.0041 0.0764

PRECIOEXPOR 0.88946 0.39313 2.262 0.0257 0.0469

 

R2 = 0.456019 F(3,104) = 29.061 [0.0000] s = 0.14865 DW = 2.01

RSS = 2.298076744 for 4 variables and 108 observations

 

TEST BASICOS PARA DEMOSTRAR LA NO VIOLACION A LOS SUPUESTOS DE MINIMOS CUADRADOS ORDINARIOS -MCO-


AR 1- 7 F( 7, 97) = 2.4648 [0.0227]

ARCH 7 F( 7, 90) = 1.2259 [0.2970] AUTOCORRELACION

Normality Chi^2(2) = 4.0787 [0.1301] NORMALIDAD DE LOS ERRORES

Xi^2 F( 6, 97) = 1.1028 [0.3664] PRUEBA DE HETERSOCEDASTICIDAD

Xi*Xj F( 9, 94) = 1.0433 [0.4121] PRUEBA DE HETERSOCEDASTICIDAD

RESET F( 1,103) = 0.044686 [0.8330] ESPECIFICACIÓN DEL MODELO


Nota: un asterisco adjunto a las cifras entre paréntesis indica la violación a alguno de los supuestos.

 

En el cuadro anterior se presenta un resumen de los coeficientes estimados, es decir las elasticidades de corto plazo de las exportaciones respecto al tipo de cambio, a las importaciones de los Estados Unidos de América y a los precios de exportación.

 

De estos resultados se puede inferir que por un incremento del 1% en los precios de las exportaciones, la demanda de exportaciones (medida en millones de US$) aumenta, en promedio, en 0.90%. Puesto que el valor de la elasticidad precio 0.889 es menor que 1 en términos absolutos, se concluye que la demanda de exportaciones de los principales socios comerciales de Guatemala es inelástica al precio.

 

La interpretación del coeficiente de la demanda de importaciones provenientes de los Estados Unidos de América es muy similar, ya que manteniendo las demás variables constantes, por cada incremento de unidades importadas en 1% la demanda de exportaciones aumenta en 0.60%. Lo cual significa que en términos absolutos la demanda de exportación es igualmente inelástica.

 

No obstante, para el caso de las variaciones del tipo de cambio efectivo y real se pudo observar que la demanda de exportación de productos, en términos absolutos, es elástica (1.3786 > 1). En efecto, cada vez que se deprecia el tipo de cambio en 1%, las exportaciones de los productos guatemaltecos se incrementan, aproximadamente, en 1.38%, manteniendo las demás variables constantes.

En general, los resultados de la ecuación anterior reflejan que los coeficientes de los parámetros deseados son los mejores estimadores linealmente insesgados. En efecto si bien el coeficiente de correlación es relativamente bajo (45.5%) el nivel de significancia individual, medido por el valor observado del estadístico "t de student", satisface el requerimiento de que el signo de las variables es estadística y teóricamente el esperado.

 

Los tests de especificaciones de residuos del modelo satisfacen la prueba JB (Jarque-Bera) de normalidad de residuo. Asimismo cabe agregar que en la prueba de autocorrelación del multiplicador de Lagrange (LM) se rechaza la hipótesis nula de autocorrelación de errores. De igual manera, se pudo demostrar que las pruebas ARCH - LM y White rechazan la presencia de heterocedasticidad de los errores.

 

Entre otros objetivos de la investigación está encontrar evidencia estadística para estimar la demanda de exportaciones en el largo plazo. Para el efecto se realizaron pruebas a efecto de comprobar si las series son "no estacionarias" y de esta manera determinar su grado de integración en cada una de las variables. En este sentido, se realizó el test de raíz unitaria, previo a verificar si las series estaban cointegradas o no. Desafortunadamente los resultados del test Dickey - Fuller Aumentado (DFA) indican que las variables no están integradas, tal como se puede resumir en el cuadro 2.

 

CUADRO 2

5. Elasticidad de las importaciones

 

El grado de sensibilidad de las importaciones, medido por la elasticidad de la demanda de productos importados (volumen de importaciones), fue determinado con respecto al tipo de cambio efectivo, el nivel de ingreso real de la economía y por el precio de las importaciones. Para la variable tipo de cambio real, se trabajó con el ITCER, y para el nivel de ingreso se tomó, como variable proxi de la producción, el Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE), ambos indicadores son calculados por el banco central. La estimación econométrica de la demanda de importaciones se reduce a utilizar una especificación logarítmica, donde los coeficientes estimados resultan ser las elasticidades de las variables.

 

El modelo base utilizado es:

 

 

 

Donde:

 

Mt = Es el volumen de las importaciones

a = Es una constante

b 1 = La elasticidad ingreso (IMAE) de las importaciones

b 2 = Es la elasticidad del volumen de importaciones respecto al tipo de cambio real ITCER

e = Representa el término de error

 

Estrictamente, la función de demanda de importaciones no respondió con el signo esperado de la variable ITCER. En tal sentido, se realizaron esfuerzos para replantear el modelo, para lo cual no se obtuvieron los resultados esperados. En efecto, el cuadro 3 detalla los resultados de la función de demanda de importaciones.

CUADRO 3

DETERMINANTES DE LA DEMANDA DE IMPORTACIONES

EQ( 1) Modelling Import_Vol by OLS (using Elastuno.in7)

The present sample is: 1992 (1) to 2000 (12)

 

Variable Coefficient Std.Error t-value t-prob PartR^2

Constant -1.1671 0.67998 -1.716 0.0890 0.0273

IMAE 1.0710 0.17216 6.221 0.0000 0.2693

ITCER 0.88664 0.34841 2.545 0.0124 0.0581

 

R2 = 0.380648 F(2,105) = 32.266 [0.0000] s = 0.106251 DW = 1.96

RSS = 1.185372673 for 3 variables and 108 observations

 

TEST BASICOS PARA DEMOSTRAR LA NO VIOLACION A LOS SUPUESTOS DE MINIMOS CUADRADOS ORDINARIOS -MCO-

AR 1- 7 F( 7, 98) = 2.1719 [0.0432] *

ARCH 7 F( 7, 91) = 0.58346 [0.7678] AUTOCORRELACION DE LOS ERRORES

Normality Chi^2(2) = 21.568 [0.0000] ** NORMALIDAD DE LOS ERRORES

Xi^2 F( 4,100) = 1.2914 [0.2785] HETEROSCEDASTICIDAD DE LOS ERRORES

Xi*Xj F( 5, 99) = 1.0779 [0.3774] HETEROSCEDASTICIDAD DE LOS ERRORES

RESET F( 1,104) = 0.18571 [0.6674] ESPECIFICACION DEL MODELO

 

Nota: El asterisco adjunto a las cifras entre paréntesis indica la violación a alguno de los supuestos.

 

De acuerdo con las aproximaciones econométricas obtenidas con base en el período de estudio, se puede apreciar que si bien el signo de la variable IMAE es el esperado por la teoría económica, en la variable ITCER se observa incongruencia con dicha teoría. Una de las razones podría ser que en los años noventa se dio una expansión de la actividad crediticia para financiar, entre otros, importaciones de bienes y servicios (ver gráfica), lo cual podría estar influenciando en los resultados, no obstante que en dichos años, principalmente en 1998 y parte de 1999, se observaron fuertes devaluaciones del quetzal respecto al dólar americano.

 

 

Al efectuar las pruebas básicas para medir la bondad de ajuste del modelo, se pudo determinar la presencia de no normalidad en los residuales, así como también un bajo nivel de correlación entre las variables, las cuales explican la demanda de importaciones en 38%.

 

La elevada elasticidad ingreso sugiere que el ritmo de crecimiento de las importaciones está más asociado a la evolución de la actividad económica (medido por el IMAE) y este resultó ser consistente con la teoría económica, en el sentido de que el crecimiento se traduce en un aumento más que proporcional de las importaciones.

 

III. CONCLUSIONES

 

  1. El objetivo de esta investigación es dar a conocer los principales resultados del comercio exterior guatemalteco en los últimos diez años, principalmente se realizó una medición de la sensibilidad de las exportaciones e importaciones respecto al tipo de cambio y otras variables que teóricamente están relacionadas.
  2.  

  3. El método de la absorción sugiere que para reducir un déficit, es necesario no sólo considerar la política de tipo de cambio, sino adoptar simultáneamente políticas fiscales y monetarias apropiadas para mantener el gasto interno acorde con la producción total y/o buscar políticas del lado de la oferta para estimular la productividad y el crecimiento de la producción y, particularmente, para fomentar la expansión de las exportaciones y la sustitución de importaciones relacionadas con la producción nacional total.
  4.  

  5. El problema de las salidas de capital de las economías emergentes ha incrementado la preocupación por parte de las autoridades monetarias, principalmente en lo relativo a la restricción externa y a los elevados déficit comerciales que han caracterizado a la mayoría de las economías latinoamericanas, las cuales han tendido a adoptar políticas cambiarias más activas, ya sea dejando flotar el tipo de cambio, ampliando las bandas cambiarias, o acelerando las devaluaciones, lo cual no ha sido la excepción al caso guatemalteco.
  6.  

  7. En Guatemala, los períodos de expansión económica, asociados con aumentos insostenibles de la demanda agregada por encima de la oferta, hicieron que se gestara un desequilibrio externo que tuvo que ser financiado con ahorro externo, ya que de lo contrario hubiese generado presiones adicionales sobre los precios internos, la tasa de interés y en el tipo de cambio.
  8.  

  9. El indicador de competitividad de las exportaciones, medido por el Tipo de Cambio Efectivo Real, muestra que en la mayor parte de la década de los noventa se ganó competitividad, principalmente en los años 1995 – 1998, en los cuales se dieron las mayores depreciaciones cambiarias.
  10.  

  11. La apertura comercial durante el período anual de 1980 a 2000, por el lado de las exportaciones respecto al PIB es, en promedio, 41.6% y por el lado de las importaciones respecto al PIB es del 61.3%
  12.  

  13. La condición de Marshall-Lerner señala que si todo permanece constante, una devaluación real de la moneda mejora la cuenta corriente siempre y cuando los volúmenes de las exportaciones y de las importaciones sean lo suficientemente elásticos respecto al tipo de cambio real. Para el caso de Guatemala, se estableció que esta condición se cumple al considerar únicamente el coeficiente de elasticidad de la demanda de exportaciones (relación del volumen de exportaciones respecto al tipo de cambio efectivo y real), el cual es mayor a la unidad (1.37).

 

IV. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

 

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* Economista por la Universidad de San Carlos de Guatemala y Master en Economía por el Instituto Torcuato Di Tella, Argentina. Investigador económico del Departamento de Investigaciones Económicas.

1 Los argumentos teóricos de estos enfoques fueron extraídos de Ibarra Benitez, Roberto. Metodología y análisis de la balanza de pagos. CEMLA. México, 1988.

2 Se refiere a la especie oro y a la plata, acuñados en barras, que anteriormente era el dinero utilizado en el comercio internacional.

3 Esto se refiere a los precios de las importaciones y de las exportaciones cuando pueden experimentar tendencias hacia el alza en términos monetarios internos.

4 Los precios del petróleo en 1973-74 y 1979-80 son ejemplos claros de esto, así como algunas de las rápidas y violentas caídas en los precios de exportación de los países menos desarrollados que han ocurrido en el curso del tiempo.

 

5 Esta condición es denominada así debido a los dos economistas que la descubrieron: Alfred Marshall y Abba Lerner.

6 Algunos trabajos teóricos y empíricos muestran que la devaluación tiende a reducir la actividad económica interna, al menos en el corto plazo. Sin embargo, para el caso de una economía pequeña y dependiente de exportaciones de productos básicos, se ha encontrado que el efecto final en la producción dependerá de los factores que han provocado el desequilibrio externo.

7 Para más detalles consultar Reinhart C. Devaluation, Relative Prices, and International Trade en Staff Papers. Vol 42 No. 2 Junio, 1995.

 

8 Estudio realizado por Elbadawi I. Can Africa Export Manufacturees? 1999.

9 Nota técnica: El coeficiente de la elasticidad se define como . De tal manera que (ln X) / X = 1/x ó (ln X ) = X/X.

* El autor es entera y exclusivamente responsable por sus opiniones y, de consiguiente, éstas no reflejan la posición oficial del Banco de Guatemala, a menos de que ello se haga constar expresamente