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Notas Monetarias - No. - Año

Nota Monetaria No. 101, enero-febrero 2010, año 12

 

 

Panorama socioeconómico en el istmo centroamericano y República Dominicana1

 

Departamento de Estadísticas Económicas

 

El año 2009 se caracterizó por una crisis internacional con pocos precedentes históricos. Los países del istmo centroamericano y República Dominicana (en adelante la Región) se distinguen por estar estrechamente ligados a la economía internacional y, en particular, a la economía norteamericana. Por lo anterior, no fue sorpresivo que la crisis impactara significativamente a la región, ya que todos los canales de transmisión como el comercio, la inversión, el turismo, las remesas familiares, entre otros, se vieron afectados por la misma.

 

1   Entorno internacional

 

Previo a 2009, la Región venía experimentando altos niveles de crecimiento no vistos en los últimos 30 años, que le permitió obtener importantes logros, como la reducción de la pobreza, la mejora de las cuentas fiscales y las cuentas externas. Esto permitió que la Región estuviera mejor preparada para enfrentar los choques negativos que se dieron, primero en 2008 con el alza de los precios de los bienes primarios; y luego en 2009 con la crisis financiera internacional.

 

2009: un año de recesión de la economía mundial

 

El 2009 estuvo marcado por la evolución de la crisis financiera internacional, que comenzó en el último trimestre de 2008. Aunque todavía no existen cifras oficiales, se estima que la economía mundial se haya contraído en más de un 1% en 2009. Dado que los países de la Región son economías relativamente muy abiertas, este entorno es particu­larmente relevante. Los ingresos en cuenta corriente por concepto de exportaciones, remesas familiares, turismo y otros representan más del 40% y hasta un 80% del PIB de estos países. Para la mayoría, los ingresos de cuenta corriente e inver­sión extranjera directa (lED) provenientes de Estados Unidos de América (EE UU) superan el 30% del PIB y alcanzan hasta un 60%. En este sentido, al ser EE UU uno de los países donde se originó la crisis, ésta tuvo un mayor impacto. En 2009, el PIB real estadounidense se contrajo en 2.8%. Durante los primeros trimestres del año se registró la mayor caída del producto estadounidense de -6.4% el primer trimestre y de -0.7% el segundo trimestre; para después recuperarse levemente a 2.2% en el tercer trimestre.

 

La dinámica de la crisis se inicia en el sector inmobiliario de dicho país, cuando se comenzaron a corregir los precios de estos activos después de varios años de alzas que no parecían estar fundamentadas en hechos económicos concretos. Una importante proporción del incremento de precios se logró por un aumento del endeudamiento de los hogares para adquirir dichos inmuebles. A raíz del ajuste de precios, el respaldo de las hipotecas sobre esos inmuebles perdió valor, lo cual afectó los balances del sistema financiero. La necesidad de aumentar las reservas de liquidez del sistema, junto con la incertidumbre sobre las perspec­tivas de la economía, provocó una recomposición de la cartera de inversión de los agentes económicos hacia inversiones seguras, provocando un ajuste general en los precios de los activos financieros. Dado que los hogares norteamericanos experimentaron una reducción de su riqueza, producto de los ajustes en el valor de sus activos, hubo una contracción de la demanda agregada. La contracción de la demanda no sólo produjo la caída en el nivel de actividad económica, sino que implicó un aumento en el desempleo, alcanzando niveles superiores al 10%, un nivel que no se registraba desde principios de los años ochenta.

 

La transmisión de la crisis a las economías del istmo centroamericano y República Dominicana

 

Entre los canales más importantes de transmisión relacionados a la cuenta corriente se tienen: las exportaciones, los ingresos por turismo y las remesas familiares. Adicional a éstos se encuentran los canales financieros: inversión extranjera directa y otros flujos de capital privado. Las exportaciones de la Región disminuyeron drásticamente desde septiembre de 2008 y continuaron con una tendencia a la baja. La caída de la demanda agregada, combinada con las restricciones de acceso al crédito, fueron las causas principales del colapso del comercio. Hasta noviembre de 2009, las exportaciones de la Región habían caído en 6.2% comparadas con igual período de 2008.

 

Los ingresos por turismo también sufrieron una reducción, debido a la caída, no sólo del ingreso, sino de la riqueza personal en EE UU, lo cual implicó un ajuste de los gastos de consumo. Desde septiembre de 2008 se observó una caída sostenida del flujo de turistas a la región. En el trimestre junio-agosto este indicador cayó en más del 7% comparado con el mismo trimestre de 2008. Las remesas familiares también se contrajeron. La caída de la actividad económica afectó el empleo del emigrante de la región, con lo cual el ingreso de éstos se vio afectado. La caída de los precios de los bienes raíces tuvo un impacto muy importante en el sector de la construcción, donde se emplean muchos his­panos, en especial centroamericanos y en particular en estados donde tradicionalmente se asientan estos trabajadores, como California y Florida. ­En promedio, hasta septiembre de 2009 las remesas familiares a la Región se habían contraído en 7.1%, llegando a contracciones superiores al 9% en El Salvador, Gua­temala y Honduras. En estos países las remesas familiares representan más del 10% del PIB y alcanzan un 20% del PIB en El Salvador y Honduras.

 

La crisis tam­bién tuvo impactos en el financiamiento de la cuenta corriente de la balanza de pagos. La Región también sufrió una caída de la inversión extranjera directa (lED) en 2009. La disminu­ción de las importaciones de EE UU reflejó una menor actividad de las industrias para exportación a dicho país, sobre todo la maquila, reduciendo los incentivos a invertir. Si bien todavía no hay cifras oficiales, las proyecciones de CEPAL y de UNCTAD indican que los flujos de lED en 2009 se redujeron entre 35% y 45%.

 

Finalmente, el acceso a otros flujos de financia­miento externo también se hizo más difícil. Puesto que la crisis se originó principalmente en el sector financiero, la demanda por liquidez y la "búsqueda de calidad" provocó que en los inicios de la crisis, los spreads de rendimiento entre los bonos públicos regionales y los del tesoro de EE UU llegaran a niveles no vistos en los últimos cinco años. Las medidas de políticas monetarias expansivas, así como los esfuerzos para estabilizar los sistemas financieros, adoptadas por muchos países desarrollados de ma­nera coordinada a principios del año, sirvieron para retomar la confianza y reducir los riesgos sistémicos. La presión en los spreads, por lo tanto, se logró reducir. Aunque los spreads todavía no llegan a los niveles previos a la crisis, puesto que las tasas de interés de referencia se han reducido, la tasa de interés efectiva sí se ha reducido. De hecho, los países han tenido un mejor acceso a los mercados en esta segunda etapa de la crisis. Costa Rica, El Salvador y Panamá han emitido deuda en condiciones favorables de tasas de interés.

 

2   La Región ante el entorno internacional

         

A esta crisis se llega mejor preparado que en crisis previas

 

Un elemento importante de resaltar es que América Latina y la Región llegaron mejor preparadas para esta crisis, en comparación con crisis anteriores. En primer lugar, como se mencionó anteriormente, la Región venía de experimentar cuatro años de tasas de crecimiento superiores al promedio de los últimos 30 años. Entre 2004 y 2007, la Región cre­ció a un promedio de 5.6% anual. Para el período 1980-2007 el crecimiento promedio anual fue de 3.5%. Este mayor crecimiento se tradujo en mayores ingresos fiscales, lo cual permitió una reducción del déficit y del peso de la deuda pública. En 2003, la relación deuda sobre PIB promedio de la Región (excluyendo los países que recibieron alivio de deuda, Honduras y Nicaragua) era del 53%, en tanto que en 2007 era del 42%.

 

Adicionalmente, este período se caracterizó por mejores condiciones externas. Las exportaciones de la Región crecieron a un promedio anual del 11%. A su vez, las remesas familiares e ingresos por turismo aumentaron. Estas mejores condiciones externas no sólo contribuyeron a un mayor crecimiento del producto interno bruto, sino que permitieron la mejora en las cuentas externas, que a la vez se tradujo en una mejora de la situación de las reservas monetarias internacionales de la región. Como consecuencia de este período de alto crecimiento, hubo importantes ganancias en términos de reducción de la pobreza. Según estimaciones de la CEPAL, entre 1999-2002 y 2006-2007 hubo una reducción sostenida de la pobreza en todos los países de la región, con reducciones superiores al 15% en Costa Rica, Guatemala y El Salvador.

 

Este buen desempeño macroeconómico de la Región terminó en 2008, cuando se vio afectada negativamente por el aumento de los precios de los productos primarios. A diferencia de otros países de América Latina, que se beneficiaron con el boom de los commodities, la Región es importadora neta de los productos que experimentaron alzas y, en particular, de hidrocarburos. Estos últimos incidieron, en promedio, al alcanzar un déficit de balanza comercial equivalente a 7.4% del PIB. El alza de estos precios puso presión en tres frentes: a) el frente externo, por el anteriormente mencionado peso en la balanza de pagos, de donde varios de los países de la Región vieron erosionadas sus ganancias en términos de acumulación de reservas; b) el frente de la política monetaria, por cuanto que las presiones inflacionarias implicaron que las autoridades monetarias tuvieran que aplicar políticas restrictivas, en un momento en que las economías sufrían un choque adverso; c) el frente fiscal, en donde la presión social por el alza de bienes básicos generó la necesidad de respuestas de política para mitigar el impacto sobre los más afectados, con los consiguientes costos fiscales. Por lo tanto, si bien la Región llegó a la crisis financiera internacional mejor preparada que en otros episodios de crisis, los espacios de acción de la política económica fueron menores que los que tenían sus contrapartes de América del Sur.

 

La respuesta a la crisis

 

Dada la esperada transmisión de la crisis a través de los canales anteriormente expuestos y la relativa mejor posición de la Región para enfrentar la crisis, los gobiernos de la Región tomaron medidas en varios frentes. En efecto, al igual que en los países desarrollados, que fueron el epicentro de la crisis, ésta tuvo sus primeros impactos por el lado financiero, y sólo después tuvo impactos sobre la economía real. Por lo tanto, las primeras medidas fueron en estos campos. En relación al sector financiero, las autoridades monetarias de la mayoría de los países de la Región emprendieron políticas expansivas, ajustando las tasas de interés de referencia de la política monetaria a la baja en la mayoría de los países.

 

Adicionalmente, las autoridades de la Región re­currieron a los organismos financieros internacionales que, como parte de los esfuerzos coordinados a nivel internacional para enfrentar la crisis, crearon nuevos instrumentos para apoyar a los países en desarrollo a enfrentar los choques externos. En tal sentido, Costa Rica, El Salvador y Guatemala aprovecharon de manera particular la facilidad de los acuerdos precautorios de alto acceso (HAPA por sus siglas en inglés) del Fondo Monetario Internacional (FMI). Por su parte, Costa Rica, El Salvador y República Dominicana accedieron a la nueva facilidad de liquidez del Banco, cuyo objetivo era proteger el acceso al crédito por parte del sector privado. A medida que en EE UU la crisis se hizo sentir en la economía real a través de caídas en el consumo, en el nivel de actividad económica y en el empleo, el impacto en los países de la Región también se manifestó con mayor profundidad en la economía real, con caídas también en el nivel de actividad y en el empleo. Como respuesta a estos sucesos, aquellos países de la Región donde había espacio fiscal procedieron a implementar una política fiscal anticíclica. El gasto fiscal a nivel del gobierno central aumentó, en promedio, en 6.6%.2 Aun en aquellos países en donde las posibilidades de aumento eran menores, hubo una reasignación del gasto para reducir los efectos adversos de la crisis sobre los hogares más vulnerables.

 

Se destaca la focalización en el gasto social. En crisis pasadas, se observó un incremento en las tasas de mortalidad infantil y desnutrición, siendo los niños menores de un año los más vulnerables. Para evitar estos impactos, durante 2009 y en los presupuestos para 2010, la mayoría de los gobiernos de la Región priorizaron el gasto social, focalizando subsidios, y reasignando recursos hacia los programas más exitosos, con especial énfasis en educación, salud, vivienda y protección social.

 

El desempeño económico de la Región en 2009

 

A pesar del esfuerzo de mitigar los efectos negativos de la crisis en la Región, la actividad económica re­flejó, como se esperaba, la tendencia descendente de la de EE UU. Es así como en el primer semestre del año se presentó una caída súbita, evidenciando la alta correlación del ciclo de EE UU con la Región. Para 2009, las diversas proyecciones oficiales estiman una caída de 0.3% del PIB de la Región, con caídas en por lo menos cuatro países. El país que más crecería sería Panamá, pero aun en este caso el crecimiento pasaría de 10.7% en 2008 a 2.4% en 2009. En lo referente al sector externo, si bien se regis­traron caídas en las exportaciones, en los ingresos por turismo y en las remesas familiares, hubo una mejora en la cuenta corriente con respecto a 2008, debido a la caída de las importaciones. Esto se explica por tres fenómenos: en primer lugar, muchas de las exportaciones se refieren a maquila o reexportaciones de zonas libres, por lo que la disminución de las exportaciones estuvo acompañada también por una caída en las importaciones. En segundo lugar, la desaceleración de la actividad económica implicó una caída en la demanda agregada y por lo tanto en las impor­taciones. Finalmente, los precios del petróleo en 2009 se ajustaron a la baja en 39% con respecto a los precios de 2008 y, dada la importancia de este bien en la canasta de importaciones, produjo un im­portante alivio en las cuentas externas de la mayoría de los países de la Región.

 

Este último factor, junto con la reducción en los precios de los alimentos y la caída de la demanda agregada, explican que la inflación se haya desacele­rado en 2009, aún en un contexto de políticas mo­netarias expansivas. Después de los niveles alcanzados durante 2008, la inflación en la Región disminuyó notablemente, incluso la variación de precios inte­ranual llegó a ser negativa en Costa Rica, El Salvador, Guatemala y Nicaragua. Respecto a las cuentas del sector público, la crisis tuvo un fuerte impacto negativo. Por un lado, la disminución de la actividad económica implicó una caí­da de los ingresos fiscales. Más aun, debido a que muchos de los sistemas fiscales de la Región todavía tienen debilidades administrativas, que hacen que el grueso de la recaudación esté ligado al comercio exterior, la caída de los ingresos en la mayoría de los países fue mayor a la de la actividad económica. A noviembre de 2009, los ingresos de los países de la Región habían caído, en promedio, en 9.4%.3 Por otro lado, como se mencionó, hubo esfuerzos por aplicar políticas contracíclicas.

 

Como consecuencia de estos fenómenos, en la mayoría de los países el resultado fiscal de 2009 fue más deficitario que el de 2008 y que el promedio registrado entre 2004 y 2007. Sólo en Belice y Panamá se observaron desempeños distintos, debido a los mayores ingresos que éstos perciben por el petróleo y el canal, respectivamente. Finalmente, se observa una desaceleración en el proceso de reducción de la pobreza, donde los pro­gresos alcanzados en años anteriores fueron en parte revertidos a partir de 2008. Estos resultados reflejan las dos crisis que se han venido describiendo. En primer lugar, el aumento sostenido de los precios de los productos básicos entre 2007 e inicios de 2008, se tradujo en presiones inflacionarias en la mayoría de los países de la Región, en particular, con un aumento de precios sesgado hacia los bienes consumidos por los más pobres y, por tanto, con un impacto negativo en el nivel de pobreza. A esto se sumó la crisis financiera, con efectos importantes en los indícadores de pobreza tanto por la pérdida de empleos, como por la caída en las remesas familiares provenientes del extranjero.

 

Sin embargo, algunas de las características de esta recesión la distinguen de episodios previos de contracción del producto. Por una parte, la reduc­ción en la inflación permitió el mantenimiento del poder adquisitivo de las remuneraciones y, por la otra, la mayoría de los países de la Región cuenta con un conjunto más amplio de programas sociales, que aliviaron el impacto negativo de la crisis en un porcentaje importante de la población.

 

Conclusión

 

El 2009 se caracterizó por la evolución de la crisis financiera internacional, que comenzó en el último trimestre de 2008. Los países de la Región están estrechamente ligados a la economía internacional y, en particular, a la economía norteamericana y dado que EE UU fue uno de los países donde se originó la crisis, ésta impactó significativamente a la Región, por medio de los canales de transmisión como el comercio, la inversión, el turismo y las remesas familiares, entre otros, que fueron afectados por dicha crisis.

 

Previo a la crisis internacional de 2009, la Región experimentó altos niveles de crecimiento, lo que le permitió obtener logros importantes como la reducción de la pobreza, la mejora de las cuentas fiscales y las cuentas externas, logros que permitieron que la Región estuviera mejor preparada que en otras crisis para enfrentar los choques negativos. Esto, junto con el apoyo de los organismos financieros internacionales, le per­mitió aplicar una serie de políticas para atenuar los efectos de la misma. Sin embargo, dada la severidad de la crisis y el nivel de exposición de la Región, la misma tuvo efectos importantes. Sólo hubo avances en los temas de reducción de inflación y mejoras de las cuentas externas, gracias a la coyuntura de meno­res precios de los bienes primarios. Por otro lado, la actividad económica se resintió en todos los países de la Región, con impactos sociales en empleo y pobreza y un deterioro de las cuentas fiscales.

 

[1] Resumen del Capítulo 1: “Panorama socioeconómico en el istmo centroamericano y República Dominicana” del Informe de Actividades 2009 del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), presentado en la XXIV Reunión de Gobernadores del Istmo Centroamericano y República Dominicana. San Salvador, El Salvador, marzo de 2010.

2 Promedio para Costa Rica, El Salvador, Guatemala y Nica­ragua.

3 Promedio para Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Nicaragua y Panamá.

 

 

* El autor es entera y exclusivamente responsable por sus opiniones y, de consiguiente, éstas no reflejan la posición oficial del Banco de Guatemala, a menos de que ello se haga constar expresamente