I.  NECESIDAD DE FORTALECER LA CONFIANZA EN LA MONEDA NACIONAL


En 1998 la Política Monetaria, Cambiaria y Crediticia cumplió con su objetivo central de contener la inflación dentro de un rango de entre 6% y 8%. Sin embargo, de conformidad con lo comentado en la Evaluación de la Actividad Económica y de los Resultados de la Política Monetaria, Cambiaria y Crediticia durante 19981, este resultado se dio en un marco de desequilibrio externo. En efecto, el aumento registrado en la monetización interna en 1998 permitió un aumento acelerado del crédito bancario al sector privado, el cual se destinó principalmente a la importación de bienes, a la inversión en valores extranjeros y al pago de adeudos con el exterior. Ello, en concatenación con las tasas de interés domésticas relativamente menos atractivas que las tasas de interés externas, se tradujo en una desaceleración de la demanda de quetzales en la economía, en comparación con un aumento en la demanda de moneda extranjera. Es decir que el aumento del crédito, al no ser reflejado en una demanda equivalente de quetzales, se tradujo en una pérdida de reservas monetarias internacionales generadas por la ocurrencia de un desequilibrio de balanza de pagos.

El menor dinamismo registrado en la demanda de quetzales —que no es otra cosa sino una pérdida relativa de la confianza en la moneda nacional— fue particularmente patente en el segundo semestre de 1998, debido a una serie de factores, muchos de ellos ajenos al ámbito monetario. Así, la escasa colocación de títulos públicos redujo las alternativas de inversión en moneda nacional, lo que, aunado a una creciente sustitición de endeudamiento externo por interno, se tradujo en una presión constante en el mercado cambiario. Adicionalmente, la crisis financiera internacional ocasionó pérdidas a inversionistas guatemaltecos en el exterior, quienes recurrieron al mercado cambiario doméstico para efectuar sus coberturas correspondientes. Asimismo, la crisis financiera internacional, aunada a los problemas crediticios manifestados a finales de año por algunas importantes empresas exportadoras de café, significó una reducción en los flujos crediticios del exterior.

Todo esto acontecía en un ambiente en el que la liquidez bancaria se estrechaba como consecuencia tanto de la venta de divisas por parte del banco central, como de la venta de la empresa telefónica nacional a inversionistas domésticos (quienes, para el efecto, realizaron una demanda extraordinaria de recursos en el mercado interno), así como de algunas dificultades para la recuperación de cartera que habrían enfrentado algunas entidades bancarias. En síntesis, el entorno que se inició el mes de diciembre de 1998 fue uno caracterizado por una reducción relativa de la confianza de los actores económicos en la moneda nacional.

Derivado de todo lo anterior, es necesario en las actuales circunstancias apuntalar y dar sostenibilidad a los logros macroeconómicos obtenidos hasta hoy. En ese sentido, la presente Propuesta de Política Monetaria, Cambiaria y Crediticia para 1999 se enfoca en el planteamiento de los objetivos, metas y medidas que se consideran más adecuados para asegurar las condiciones de estabilidad monetaria y financiera necesarias para apoyar el crecimiento económico sostenible.


1  Dictamen CT-4-98.

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