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III. Evolución de las Variables Monetarias

EVALUACIÓN DE LA POLÍTICA MONETARIA, CAMBIARIA Y CREDITICIA A AGOSTO DE 2001

EVALUACIÓN DE LA POLÍTICA MONETARIA,
CAMBIARIA Y CREDITICIA A AGOSTO DE 2001


II.                  EVOLUCION DE LAS VARIABLES MONETARIAS

A.       META DE INFLACIÓN

A  partir de enero de 2001 el nivel general de precios se mide con un nuevo Índice de Precios al Consumidor –IPC-, elaborado por el Instituto Nacional de Estadística –INE–. El nuevo IPC tiene como base diciembre de 2000 y utilizó como referencia para determinar la nueva canasta los resultados de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos Familiares -ENIGFAM- que se llevó a cabo de marzo de 1998 a abril de 1999.

Una de las principales características del nuevo IPC es que incluye información de las ocho regiones que conforman el territorio nacional, realizando cotizaciones en las quince principales ciudades del país. Otra característica importante es que la nueva canasta está compuesta por 422 bienes y servicios, mientras que anteriormente se cotizaban solamente 212, de forma que ahora ésta incorpora bienes y servicios que la anterior canasta no contemplaba, como telefonía celular, cuotas de colegios privados, televisión por cable, cursos de inglés y seguros médicos.   La división de gasto alimentos y bebidas, por ejemplo, incrementó el número de bienes cotizados en 40.0%, al pasar de 99 a 139 productos. La división de gasto salud registró un cambio importante en su integración, al pasar de 7 artículos cotizados en la antigua canasta a 31 bienes y servicios que incluyen, desde diferentes tipos de medicamentos hasta anteojos correctores y lentes de contacto.

El nuevo IPC incorporó, además, cambios en la estructura de la canasta, siendo los más importantes la reducción de la participación relativa de la división de gasto alimentos y bebidas, que pasó de una ponderación de 42.3% a 38.8% y de la de gastos de vivienda que pasó de 14.7% a 10.0%, mientras que cobró mayor importancia la de educación, que pasó de una ponderación de 2.4% a 6.8% y la de salud, que pasó de 2.7% a 5.5%.

Al 31 de agosto de 2001 se registró un ritmo inflacionario de 8.79%, superior en 4.08 puntos porcentuales al observado en agosto de 2000 (4.71%)[1]. Durante el período de enero a abril de 2001 la variación interanual del IPC mostró una tendencia hacia la baja, la cual se revirtió a partir de mayo,  evento que, en parte, está asociado a las expectativas por el anuncio de la modificación de la tasa del Impuesto al Valor Agregado –IVA-, lo que habría generado una presión anticipada en los precios, ya que en los meses siguientes se observaron variaciones importantes en el IPC superiores a las que se hubieran registrado de no haberse generado esas expectativas con relación a la aprobación del incremento del IVA. Este comportamiento es similar al registrado en 1996, cuando se incrementó el IVA en 3.0 puntos porcentuales, al pasar de 7.0% a 10.0%; en efecto, en dicha oportunidad  se observaron importantes variaciones en los meses previos a la vigencia del cambio en la tasa del impuesto, específicamente en octubre y noviembre de 1995. 


            Cabe agregar que el alza en la tasa del IVA de 10.0% a 12.0%, según estimaciones de los departamentos de Estudios Económicos y de Estadísticas Económicas[2] podría generar un impacto directo de hasta 1.93 puntos porcentuales en el IPC.

 

El comportamiento observado en la inflación interanual a agosto del 2001 es el resultado del crecimiento de los índices de las nueve divisiones de gasto que componen el IPC, particularmente de la división de gasto de alimentos, bebidas no alcohólicas y comidas fuera del hogar (ponderación 38.75%) que registró una variación interanual de 13.19% y explica el 58.93% de la variación interanual del IPC. Dentro de esta división, los grupos de gasto cuyos precios medios presentaron mayor crecimiento fueron hortalizas, legumbres y tubérculos; pan y cereales; y, carnes.


En cuanto a la inflación acumulada a agosto, ésta alcanzó una variación de 6.39%, superior en 3.63 puntos porcentuales a la registrada en el mismo período del año anterior (2.76%). La variación acumulada del IPC fue resultado, principalmente, del comportamiento de las divisiones de gasto alimentos, bebidas no alcohólicas y comidas fuera del hogar; recreación y cultura; y, bienes y servicios diversos, que en conjunto explican el 75.27% de la inflación acumulada a dicho mes.

 

En la división de gasto alimentos y bebidas no alcohólicas y comidas fuera del hogar,  los grupos de gasto que influyeron en el comportamiento de la variación acumulada fueron, principalmente, pan y cereales, determinado por el incremento en el precio medio del maíz; comidas preparadas fuera del hogar, cuyo comportamiento está determinado por el incremento en el precio medio de los almuerzos y las comidas para llevar; y, hortalizas, legumbres y tubérculos, como resultado de variaciones significativas en el precio medio del tomate y del frijol.

La división recreación y cultura registró una variación acumulada de 8.16%, determinada básicamente por el incremento en el precio medio de los servicios de turismo. Por su parte, la división bienes y servicios diversos presentó una variación acumulada de 6.24%, determinada por el incremento en los precios medios de los bienes y servicios de cuidado personal.

A nivel de regiones[3], la región II registró una variación acumulada de 8.79%;  la región VII de 6.66%; y, la región I, que tiene una ponderación de 64.32% en el total por regiones, presentó una variación acumulada de 6.73%, superior en 0.34 puntos porcentuales al promedio de la República (6.39%).

 


 

 

B.      CUENTAS DE BALANCE DEL BANCO DE GUATEMALA

1.   Activos Externos

Los activos externos netos del Banco de Guatemala –AEN- al 31 de agosto, alcanzaron un nivel de US$1,816.6 millones. Al respecto, en  enero y los primeros días de febrero se observó una reducción gradual en su nivel, derivado principalmente de la atención de la deuda pública en moneda extranjera. Posteriormente, la posición externa se vio fortalecida, en parte, por el incremento de los desembolsos de deuda del gobierno central, situación que duró hasta   finales de abril, cuando se llevó a cabo la regularización contable del activo con Banco Central de Nicaragua, operación que significó una reducción en los AEN por US$65.0 millones y que como se indicó, dio lugar a que el saldo a la fecha sea menor en Q57.5 millones al nivel registrado en diciembre de 2000.


2.  Activos Internos Netos -AIN-

a.    Posición con el sector público


Al  31 de agosto, el nivel de los depósitos del gobierno central en el Banco de Guatemala alcanzó Q3,597.9 millones, lo que representa una reducción de Q22.5 millones respecto a finales de diciembre del año previo. Cabe indicar que hasta mayo se observaron niveles superiores al de diciembre de 2000; sin embargo, posteriormente el gobierno realizó un mayor uso de recursos lo que ha representado una disminución de sus depósitos en el Banco de Guatemala.

 

Por su parte, la posición con las entidades del resto del sector público fue de  Q4,059.7 millones mostrando un aumento de Q1,113.2 millones respecto al cierre de 2000. De este incremento, Q1,137.5 millones corresponden a inversiones en CDPs y Q24.3 millones a una disminución de depósitos. Cabe indicar que del incremento en las inversiones en CDPs, Q226.4 millones es por concepto de restitución de depósitos a entidades públicas por las entidades bancarias intervenidas.

 

b.       Posición con bancos y financieras

Al 31 de agosto el Banco de Guatemala presentaba una posición con bancos y financieras  por Q2,973.1 millones, mayor en Q1,230.0 millones a la observada a diciembre de 2000.  Esta variación se debe principalmente a las líneas de crédito contingente que la Junta Monetaria autorizó a los bancos intervenidos.

El encaje bancario, que a partir del 1 de mayo incluye el encaje por depósitos en moneda extranjera, se incrementó en el período en Q315.2 millones, de acuerdo al aumento de las obligaciones depositarias, correspondiendo Q187.3 millones a encaje en moneda nacional y Q127.9 millones a encaje en moneda extranjera. La inversión obligatoria, se redujo en Q14.9 millones, resultado de una reducción de Q19.4 millones en la inversión obligatoria en moneda nacional y de un incremento de Q4.5 millones en la inversión obligatoria en moneda extranjera.

Conviene indicar que con el propósito de minimizar la asimetría que pudiera existir entre el encaje en moneda extranjera y el encaje en moneda nacional, la Junta Monetaria estimó conveniente que las operaciones de captación en moneda extranjera se sujetaran a una inversión obligatoria de 0.6% sobre las obligaciones encajables y de 14.6% sobre las colocaciones de bonos hipotecarios y prendarios. En tal contexto, el monto de la inversión obligatoria en forma de reserva legal remunerada en moneda extranjera ha mantenido un comportamiento moderado. En efecto, en mayo se situó en US$0.1 millones, en tanto que en agosto alcanzó alrededor de US$0.6 millones, lo cual responde al crecimiento también moderado del nivel de captaciones en moneda extranjera.

Cabe agregar que la tasa de remuneración de dicha inversión obligatoria, durante mayo, junio, julio y agosto, se situó en 4.30%, 3.99%, 3.78% y 3.69%, respectivamente, la cual corresponde al rendimiento promedio ponderado de los recursos del tramo de liquidez de las reservas monetarias internacionales invertidas en el exterior.

c.  Operaciones de mercado abierto con el sector privado

Las operaciones de mercado abierto con el sector privado, consideradas como el principal instrumento de estabilización monetaria, al 31 de agosto registraron un crecimiento de Q1,549.0 millones con respecto a finales del año anterior, alcanzando un nivel de Q7,639.4 millones.

El vencimiento de la mayor parte de CDPs colocados con el sector privado ocurrirá en los meses de septiembre, noviembre y diciembre por Q2,081.0 millones, Q1,119.8 millones y Q1,847.3 millones, respectivamente, que en conjunto representan el 66.1% del total.

Por otra parte, conviene señalar que en cuanto a la estructura de plazos de colocación a finales de diciembre del año anterior 1.5% del total de colocaciones estaba a plazos menores de treinta días, mientras que el 98.5% se encontraba colocado a plazos mayores de treinta días hasta un año plazo; en cambio, al finalizar agosto, el 20.0% se encontraba colocado a plazos menores de treinta días, mientras que el 80.0% a plazos mayores de treinta días hasta un año plazo. 

 

d.  Gastos y productos

El resultado neto de gastos y productos del Banco de Guatemala, al 31 de agosto, ascendió a Q932.8 millones.  Este resultado es superior en Q461.3 millones al observado en similar período del año anterior. El componente con mayor participación en el total de los gastos corresponde a los intereses de las OMAs por Q1,208.9  millones y por el lado de los ingresos a los intereses sobre la inversión de los activos externos por Q467.4 millones.

 

C.       VARIABLES INDICATIVAS

En resolución JM-609-2000 se establece, entre otros aspectos, que a efecto de guiar y orientar las acciones de política que permitan evaluar en qué medida se están logrando las metas, se debe dar seguimiento a siete variables indicativas.  En ese sentido, a continuación se presenta el comportamiento de cada una de ellas a agosto de 2001.

 

1.   Emisión monetaria

La emisión monetaria, cuya estimación está en función del crecimiento esperado de la actividad económica y del objetivo de inflación, se considera como la principal de las variables que sirven de orientación a la autoridad monetaria en la conducción de la política monetaria y, además, se convierte en la variable indicativa a seguir en el programa monetario.

Una de las características de esta variable es que su estacionalidad y tendencia permiten predecirla adecuadamente, lo cual es un factor que permite programar su comportamiento conforme a un corredor, revisable periódicamente, que pueda englobar los posibles cambios que podrían generarse en la demanda de emisión de la moneda nacional. En este sentido, en la propuesta de política monetaria, cambiaria y crediticia para 2001 se estimó que dicha variable tendría un crecimiento de 10% respecto al nivel observado a finales de 2000.

La emisión monetaria de enero a agosto presenta dos fases de comportamiento.  La primera, del 1 de enero al 24 de mayo, en la que la emisión se mantuvo por debajo de los niveles programados, debido a que la oferta de emisión se vio influenciada por el efecto desmonetizante que mostraron los depósitos del gobierno central en el Banco de Guatemala, el cual fue superior a lo programado.  Adicionalmente, la desaceleración de la actividad económica que comenzó a manifestarse en el primer trimestre, contribuyó a que la demanda por emisión se comportara con un menor dinamismo. 

 
La segunda fase de comportamiento, que comprende del 24 de mayo al 31 de agosto, se caracteriza porque la emisión ha estado por arriba de su nivel programado, e incluso rebasó el margen superior de tolerancia, lo cual obedece a una combinación de factores, relacionándose principalmente con la mayor monetización generada por el gobierno central, con el desvío observado en el crédito a bancos, así como con la monetización inducida por el comportamiento de las pérdidas operativas del banco central.

Al 31 de agosto de 2001, se observaba una desviación de la emisión monetaria de Q406.3 millones sobre su nivel programado y de Q301.3 millones por encima de la banda superior. Este resultado se asocia a la mayor monetización que ha generado el gobierno central en relación a su nivel programado, que al 31 de agosto era de Q428.0 millones, al desvío observado en la misma fecha en el crédito a bancos de alrededor de Q1,650.0 millones, así como la mayor monetización inducida por el comportamiento de las pérdidas operativas del banco central, las cuales a la misma fecha se ubicaban en Q197.0 millones por encima del nivel programado.

Asimismo, en el referido desvío han incidido factores de demanda, como la mayor preferencia de numerario que se observa por parte del sistema bancario, que se refleja en un incremento de su caja.

     En todo caso, conviene señalar que de profundizarse el referido desvío de la emisión monetaria, podría ejercer presiones adicionales sobre el nivel de precios internos, por lo que se podría considerar la posibilidad de realizar, preferentemente, operaciones de mercado abierto que permitan retornarla a sus niveles programados.

2.   Tasas de interés

            a.         De operaciones de mercado abierto


Durante el período enero-agosto de 2001, las tasas de interés en operaciones de mercado abierto continuaron con un comportamiento estable y hacia la baja para los diferentes plazos de colocación hasta mayo de 2001, fecha a partir de la cual dichas tasas se estabilizaron. En efecto, para los plazos de 14, 28, 91, 182 y 364 días, a finales de 2000 se situaron en 8.0%, 8.03%, 9.32%, 11.17% y 14.12%; en tanto que al 30 de agosto, para los mismos plazos, alcanzaron 6.00%, 5.30%, 6.80%, 8.95% y 10.50%, respectivamente.


                                   Lo anterior se refleja en la tasa promedio ponderado de las operaciones de mercado abierto, cuya tendencia ha sido decreciente, ya que se ha reducido en 7.22 puntos porcentuales al pasar de 17.94% a fines de diciembre de 2000 a 10.72% en agosto de 2001.

b.                 Tasa parámetro

Como se ha indicado en diferentes oportunidades, la tasa parámetro es un indicador basado en una “regla de Taylor”, la cual incorpora ajustes en función de diferenciales de inflación, de demanda agregada y de tipo de cambio, de manera que sea compatible con el nivel de inflación establecido.

Al 30 de agosto, la tasa parámetro se ubicó en 17.56% y sus límites de confianza, superior e inferior, con dos desviaciones estándar, se ubicaron en 25.46% y 9.66%. Cabe indicar que, dados los volúmenes significativos de liquidez observados por el sistema bancario en el transcurso del año, la tasa de reportos se ubicó por debajo de la tasa parámetro, muy cerca del límite inferior, hasta el mes de abril;  y de mayo hasta agosto levemente por debajo del límite inferior de confianza antes señalado, lo que indicaría la conveniencia de adoptar una política monetaria ligeramente más restrictiva.

Si se compara dicha tasa con las tasas activas y pasivas, ambas promedio ponderado del sistema bancario, se observa que la de reportos, durante el transcurso del año, se ha mantenido por debajo incluso de la tasa pasiva y con un comportamiento estable, lo que indicaría que el mercado de dinero ha estado líquido.

 

c.                  Competitividad externa de la tasa de interés doméstica

 La competitividad externa de la tasa de interés doméstica se puede medir mediante la tasa de interés de paridad[4]. En equilibrio, la tasa de paridad indica que los rendimientos de un activo financiero en moneda nacional son  iguales a los que se obtendrían con un sustituto en moneda extranjera, sin incluir los costos de transacción y riesgo país. En tal caso, a un agente económico le sería indiferente realizar operaciones en moneda nacional o en moneda extranjera. Por lo tanto, cuando existe una brecha positiva entre la tasa de interés activa doméstica y la tasa de interés de paridad, los agentes económicos se ven estimulados a ingresar sus capitales al país. Contrariamente, cuando esa brecha se invierte, ello puede propiciar una salida de los mismos capitales.

Al respecto, durante 2000 y en los primeros ocho meses de 2001, se observó que la tasa de interés activa interna fue significativamente superior a la tasa de interés de paridad, lo cual es un indicador de que el crédito en el exterior resulta más barato que el crédito interno, lo que en teoría fomentaría la contratación de créditos externos y, por ende, el ingreso de capitales. Al 30 de agosto, la tasa de interés activa, promedio ponderado, se situó en 18.88%, en tanto que la LIBOR de paridad alcanzó 5.48%.  El diferencial entre dichas tasas se explica básicamente por la depreciación nominal del tipo de cambio del quetzal frente al dólar estadounidense, así como por la reducción de la LIBOR en términos nominales.

                                   Por su parte, la tasa pasiva de paridad (LIBID), durante el período enero-agosto 2001, también fue inferior a la tasa de interés, promedio ponderado, de los depósitos a plazo en moneda nacional. En efecto, al 30 de agosto, la tasa pasiva de paridad alcanzó 5.36%, en tanto que la tasa sobre depósitos a plazo se situó en 12.43%.  Tal diferencia puede explicarse por la mayor reducción de la tasa nominal externa en comparación con la evolución mostrada por la tasa de depósitos a plazo y por la depreciación moderada del tipo de cambio del quetzal frente al dólar. Tal situación aconsejaría a los agentes económicos que, sin tomar en cuenta el riesgo país, resulta favorable ahorrar internamente.


d.        Tasas de interés de Centroamérica

i.    De paridad

Las tasas de interés que ofrecen los distintos sistemas bancarios del área centroamericana constituyen un indicador importante para la decisión de los agentes económicos en los mercados, en los cuales pueden financiarse a precios más bajos o invertir sus recursos a tasas más atractivas.

Para medir la competitividad de las tasas de interés de un país con respecto a la tasa de interés de otro, deben utilizarse instrumentos financieros similares que se negocian en ambos países. Para hacer tales comparaciones se debe estandarizar las tasas de interés que se le aplican a dichos instrumentos en cada uno de los países.

En ese contexto, las tasas de interés activas de paridad observadas en Honduras, Costa Rica y Guatemala muestran ser las tasas más altas, seguidas de Nicaragua, que presenta tasas de interés muy similares, en tanto que las tasas de El Salvador son las más bajas.

Para el caso de las tasas de interés de paridad de los depósitos a plazo con respecto a Centroamérica, la mayor parte del periodo analizado Guatemala presenta la mayor tasa de paridad seguido por Honduras, Costa Rica, El Salvador y Nicaragua. Lo anterior puede asociarse, en primer lugar, al nivel relativamente más alto de tasa de interés nominal y, en segundo lugar, a la menor depreciación del tipo de cambio del quetzal respecto al dólar estadounidense.

 

 

ii.   Tasas de interés en moneda extranjera

Derivado de la vigencia de la Ley de Libre Negociación de Divisas, el sistema bancario de Guatemala  ha iniciado la captación y colocación de recursos en moneda extranjera. Dada la importancia de comparar instrumentos financieros similares entre los países del área centroamericana, se hace necesario comparar las tasas de interés que se aplican tanto en operaciones activas como pasivas en dólares de los Estados Unidos de América.

Dentro de este contexto, con la información disponible, Nicaragua presenta la tasas de interés activas más altas, en todo el periodo, situándose en alrededor del 17.0%; le siguen en su orden Costa Rica y El Salvador con 11.2% y 10.41%, respectivamente y, por último se sitúa Guatemala con alrededor del 10.19%.

En cuanto a las tasas de interés pasivas de depósitos a plazo en dólares de los Estados Unidos de América, Nicaragua presenta las tasas más altas durante el período, situándose en alrededor de 9.0%, seguido de Guatemala, Costa Rica y El Salvador, que  al mes de agosto alcanzaron 6.05%, 5.59% y 5.44%, respectivamente.

En general, las tasas observadas en el sistema bancario centroamericano permiten inferir que, sin tomar en cuenta el riesgo país, resulta más favorable ahorrar en dólares de los Estados Unidos de América en Nicaragua que en el resto de países centroamericanos.

 

e.         Tasas de interés activas y pasivas promedio ponderado del sistema bancario

 

i.  En moneda nacional

De enero a agosto del presente año las tasas de interés activas y pasivas promedio ponderado han mostrado un comportamiento hacia la baja. En efecto, a finales de 2000 la tasa de interés activa se situó en 20.05%, en tanto que al 30 de agosto, la misma se redujo en 1.17 puntos porcentuales, hasta alcanzar 18.88%. Por su parte, la tasa de interés pasiva, promedio ponderado, al finalizar agosto se situó en 9.06%, registrando una reducción de 1.92 puntos porcentuales con relación a la registrada a finales de diciembre de 2000.

Es importante comentar que la reducción en las tasas de interés, tanto activas como pasivas, ha tenido relación, en parte, con la reducción de la tasa de interés de las operaciones de mercado abierto, así como con las del mercado de dinero de corto plazo.  Si bien la reducción en las tasas de interés activas ha sido relativamente lenta, ello se explica porque estas son de plazos más largos y porque su comportamiento obedece, entre otros factores, a la inflación esperada, al riesgo país, a las condiciones del ciclo económico y a la estructura de costos de los bancos del sistema.

 

                                   ii.   En moneda extranjera

De mayo a agosto de 2001 la tasa de interés activa promedio ponderado ha mostrado un comportamiento estable, al pasar de 10.35% en mayo a 10.20% al 30 de agosto de este año. Por su parte, la tasa de interés pasiva promedio ponderado[5] ha tenido un comportamiento similar, pero con una tendencia moderada hacia la baja,  alcanzando 4.31% al 30 de agosto,  inferior en 0.82 puntos porcentuales con respecto a la registrada en mayo del año en curso (5.13%).

 

3.   Medios de pago

Atendiendo al crecimiento esperado en función de la actividad económica, de la velocidad de circulación del dinero y de la meta de inflación, en la Política Monetaria, Cambiaria y Crediticia para 2001 se estimó que los medios de pago, M2 y M3, tendrían un crecimiento interanual de entre 12% y 14%. Cabe indicar que cuando se emitieron las disposiciones de política monetaria, cambiaria y crediticia para el presente año, no se contaba con la autorización para que los bancos dieran financiamiento en moneda extranjera, por lo que el crecimiento esperado de las variables citadas correspondía a su magnitud en moneda nacional. Sin embargo, a raíz de la entrada en vigencia de la Ley de Libre Negociación de Divisas, se consideró conveniente contar con un agregado monetario más amplio que incorporara tanto el M2 en moneda nacional como en moneda extranjera. Dentro de ese contexto, los medios de pago totales, que incorporan los agregados monetarios en moneda nacional y en moneda extranjera, al finalizar agosto se situaron en Q44,323.7 millones, con un incremento de Q3,292.0 millones respecto a diciembre del año previo.

 

Por su parte, el agregado M2 en moneda nacional, al 30 de agosto, registró un saldo de Q43,387.0 millones, con un incremento de Q2,430.6 millones respecto a diciembre de 2000 y un crecimiento interanual de 12.2%, el cual se ubica dentro del intervalo previsto en la política monetaria vigente (12% - 14%).

 

De los componentes de M2 en moneda nacional, el cuasidinero creció en Q2,112.0 millones, mientras que el medio circulante lo hizo en Q767.7 millones, ambos respecto a los niveles observados a finales del año previo (13.4% y 10.7% en términos interanuales, respectivamente).

 

 

 

 

 

 

 

Por su parte, el M2 en moneda extranjera registró un saldo de Q936.7 millones, con un incremento de Q840.7 millones respecto al 1 de mayo.

 

Dentro de los componentes de los medios de pago en moneda extranjera, el cuasidinero creció en Q506.1 millones y el medio circulante en Q334.6 millones, ambos respecto al 1 de mayo.

 

 

 

 

 

 

 

 

     Por otra parte, el agregado M3 en moneda nacional, que comprende M2 en moneda nacional más los depósitos a plazo constituidos en el Banco de Guatemala y los bonos emitidos por las sociedades financieras, ambos en poder del sector  privado no bancario, alcanzó un saldo de Q46,213.1 millones, con un crecimiento interanual de 8.0%.  La consolidación de  los agregados monetarios en moneda nacional y en moneda extranjera (M3), registran un nivel de Q47,149.8 millones, equivalente a un crecimiento de Q1,881.1 millones respecto a diciembre de 2000, y representa un crecimiento interanual de 9.9%.

 

4. Crédito de los bancos al sector privado

a.        Tasa de crecimiento

En la Política Monetaria, Cambiaria y Crediticia aprobada para 2001, se estimó que el crédito bancario al sector privado crecería en 2001 entre 12% y 14%, de manera que fuera consistente con el crecimiento de los medios de pago y con el crecimiento económico esperado.  Al igual que en el caso de los medios de pago, dicha estimación únicamente incluía el crédito en moneda nacional.  A raíz  de la entrada en vigencia de la Ley de Libre Negociación de Divisas esta variable empezó a registrar cuentas en moneda extranjera, por lo que se redefinió el concepto de dicha variable[6] .

Al 30 de agosto de 2001, el crédito al sector privado total se ubicó en Q27,472.8 millones, registrando un aumento de Q1,569.3 millones respecto a diciembre previo.

 

En cuanto al nivel del crédito al sector privado en moneda nacional alcanzó Q22,759.9 millones, superior en Q1,266.9 millones respecto a diciembre 2000. El crecimiento interanual del crédito al sector privado se ubicó en 8.0%[7], inferior a lo previsto en la política monetaria vigente. Por su parte, el crédito en moneda extranjera registró un saldo de Q4,712.9 millones, con un incremento respecto a diciembre de Q302.4 millones.

 

 

 


b.        Cartera crediticia por destino económico

            Según información preliminar de la Superintendencia de Bancos, al 31 de julio de 2001, la cartera crediticia observó un incremento de Q539.1 millones respecto a diciembre de 2000. Dicho crecimiento se distribuyó de la manera siguiente: consumo, Q1,519.2 millones; transporte, Q274.7 millones; comercio, Q84.8 millones; y minería en Q17.8 millones. Conviene señalar que la evolución positiva de las ramas de actividad mencionadas se vio contrarrestada, en parte, por la reducción que registraron los siguientes sectores: agricultura, Q538.5 millones; servicios, Q294.1 millones y construcción con Q221.6 millones.

 Vale la pena mencionar que el crecimiento observado en el período enero-julio de 2001, es superior al experimentado para la misma fecha del año anterior e inferior al registrado en el mismo período de 1999.

c.       Préstamos nuevos

A junio de 2001 (última información disponible) la  cartera nominal de préstamos nuevos, incluyendo prórrogas y renovaciones, experimentó un crecimiento superior al observado en años anteriores. En efecto, de enero a junio  los préstamos nuevos otorgados fueron de Q8,565.1 millones, monto superior en Q4,522.0 millones con respecto al primer semestre del año previo.

Dentro del crecimiento de los préstamos nuevos destacan los canalizados al comercio por Q2,344.6 millones, al consumo por Q2,279.6 millones, a la industria por Q1,268.2 millones y al resto de sectores por Q1,355.4 millones.

 

Es conveniente destacar que, no obstante el crecimiento importante en la cartera nueva, el incremento en dichos préstamos se debe principalmente al aumento del nivel de prórrogas y renovaciones, que en el primer semestre de 2001 representó el 92.6% de los préstamos nuevos, puesto que el saldo de la cartera de crédito, como se indicó, aumentó en menor cuantía. En efecto, el monto de las prórrogas y renovaciones durante el primer semestre de 2001 se situó en alrededor de Q7,932.0 millones, cifra significativamente superior a la de años anteriores.

 

b.                      Cartera vencida y en mora

                        La cartera en proceso de recuperación del sistema bancario (cartera vencida más cartera en mora), excluyendo la cartera de los tres bancos intervenidos (Metropolitano, Promotor y Empresarial)[8], al 31 de julio de 2001 ascendía a Q2,501.6 millones, lo cual representa el 10.9% del total de la cartera, cifra que se integra por 4.7% de la cartera en mora y 6.2% de cartera vencida. Este porcentaje de cartera con problemas es inferior en 1.68 puntos porcentuales al observado en la misma fecha del año anterior (12.6%).


 

                        El monto de los activos improductivos del sistema bancario (integrados por la cartera en mora, activos extraordinarios y activos fijos) como proporción de los activos totales en el sistema bancario mostraron a julio una reducción de 1.1 puntos porcentuales, al pasar de 9.9% en similar fecha del año previo a 8.8%.


5.         Tipo de cambio

a.        Tipo de cambio nominal

La Política Monetaria, Cambiaria y Crediticia vigente para 2001 determina que el banco central limitará su participación en el mercado cambiario. Sin embargo, cuando las circunstancias lo ameriten, lo hará en el Sistema Electrónico de Negociación de Divisas –SINEDI- en un esquema de flexibilidad, con el propósito de adquirir las divisas que requiera el propio banco, el gobierno central y las otras entidades del sector público, a fin de cubrir sus obligaciones en moneda extranjera, y con el propósito de reducir la volatilidad en el mercado. Cabe indicar que el Banco de Guatemala, al participar en el mercado cambiario, debe tomar en consideración factores estacionales y la tendencia del tipo de cambio que, en ausencia de factores especulativos o choques externos, debería seguir una trayectoria de mercado.  Por tal motivo, el Banco de Guatemala, durante el período en evaluación, y en virtud de la relativa estabilidad y poca volatilidad mostrada en el tipo de cambio, ha limitado su participación en el SINEDI. Dentro de ese contexto, al 31 de agosto el tipo de cambio había registrado una depreciación nominal acumulada de 2.29% (Q0.18), al pasar de Q7.73 por US$1.00 el 28 de diciembre de 2000 a Q7.91 por US$1.00.

Sin embargo, en el período en estudio cabe destacar al menos tres fases: la primera, caracterizada por una tendencia a la apreciación nominal de 0.62% (Q0.05) respecto al 31 de diciembre de 2000, al situarse en Q7.68 por US$1.00 el  11 de abril del presente año, lo cual es atribuible a los mayores flujos de capitales recibidos en este período, especialmente por colocaciones de deuda con no residentes; la segunda, en el período comprendido entre el 11 de abril y el 15 de mayo, que se caracterizó por un sobredisparamiento del tipo de cambio, en torno a la fecha de entrada en vigencia de la Ley de Libre Negociación de Divisas, que se revirtió rápidamente, dando como resultado neto una depreciación de 0.71% (Q0.06), al pasar de Q7.68 por US$1.00 a Q7.74 por US$1.00, fenómeno que reflejó una demanda precautoria de divisas  por parte de algunos bancos, en preparación de la entrada en vigencia de la referida ley.  Finalmente, la tercera fase, comprendida entre el 15 de mayo y el 31 de agosto, en la que el tipo de cambio registró gradualmente una depreciación de 2.19% (Q0.17), al ubicarse en Q7.91 por US$1.00.  Esta tendencia al alza, especialmente la depreciación registrada en agosto, responde a los movimientos estacionales propios de esta época del año en virtud de que comienza a presentarse una mayor demanda de dólares como consecuencia de los movimientos comerciales asociados a las llamadas “importaciones pre-navideñas” y, además, es consecuencia de los menores ingresos de divisas por exportaciones que en esa época recibe el país.

 

Cabe indicar que al 31 de agosto del presente año el Banco de Guatemala tuvo poca participación en el mercado cambiario, en el cual compró solamente US$2.2 millones y vendió US$9.0 millones, montos que resultan mínimos si se toma en cuenta que en el mercado bancario las compras y las ventas de divisas a esa misma fecha ascendieron a US$10,012.5 millones y a US$9,939.5 millones, respectivamente.  Derivado de lo anterior, es conveniente indicar que la mínima participación del banco central en el mercado es un reflejo de la estabilidad observada en el mercado cambiario de divisas, en el que se manifiesta un relativo equilibrio en los montos de compra y de venta de divisas.

 

 

b.        Indice del tipo de cambio efectivo  real –ITCER-

Este indicador mide la relación entre el tipo de cambio nominal y la inflación del país con respecto a los principales socios comerciales, y es una medida aproximada de la dirección de cambio en la competitividad de las exportaciones del país.

Al mes de agosto el ITCER mostró una apreciación real en términos interanuales de 4.75%, mayor a la apreciación real observada en el mismo período del año anterior cuando fue de 0.10%.  Dicha apreciación real observada obedece, fundamentalmente, a que tres de los principales socios comerciales que conforman la canasta de países con la cual se calcula el ITCER (Costa Rica, Honduras y Japón) tuvieron mayores depreciaciones de su moneda con respecto al dólar de los Estados Unidos de América.  Otro factor que influyó fue el menor ritmo de crecimiento de los precios observados en seis países (El Salvador, Honduras, Estados Unidos de América,  Alemania, Japón y México) de dicha canasta.

 

 

6.                            Inflación subyacente[9]

Al 31 de agosto de 2001 la inflación subyacente registró una variación interanual de 7.55%, inferior en 1.24 puntos porcentuales a la de la inflación total (8.79%), diferencia determinada, principalmente, por el significativo incremento en el precio medio de los vegetales y legumbres, así como de las frutas, ya que los otros rubros que se excluyen para el cálculo de la inflación subyacente mostraron variaciones negativas.

El índice de la inflación subyacente con ajuste estacional, como una aproximación a la medición de la inflación en la que se elimina el efecto estacional, muestra a agosto de 2001 una variación interanual de 7.50%, inferior  en 1.29 puntos porcentuales a la del índice total (8.79%) e inferior en 0.05 puntos porcentuales a la inflación subyacente (7.55%).

 


7.                Indice de condiciones monetarias -ICM-

El Indice de Condiciones Monetarias –ICM- es un indicador que se calcula tomando en consideración los cambios que experimenta tanto la tasa de interés como el tipo de cambio respecto a un año base predeterminado.  Su interpretación se basa en el concepto de que la relación entre el tipo de cambio y la tasa de interés puede indicar si la política monetaria necesita ser más o menos restrictiva.

En ese sentido, el comportamiento de dicho indicador muestra que de enero hasta mediados de febrero la política monetaria fue menos restrictiva respecto a la observada en diciembre de 2000, derivado de que en este período el banco  central  disminuyó  la realización de las  operaciones  de  mercado  abierto -OMAs-, combinado con los excedentes de liquidez presentado por los bancos del sistema.  De mediados de febrero hasta la segunda semana de abril, el ICM se situó alrededor del nivel observado en diciembre de 2000, indicando que la política monetaria fue más restrictiva  respecto a la observada hasta mediados de febrero, lo que se reflejó en que el tipo de cambio mostró una mayor estabilidad. A partir de la tercera semana de abril hasta finales de agosto, dicho indicador nuevamente registra una reducción respecto de diciembre de 2000, evidenciando una política monetaria menos restrictiva determinada por la baja en la tasa de interés en combinación con una depreciación nominal en el tipo de cambio. Al 30 de agosto el ICM mostraba una variación negativa de 1.86 puntos porcentuales respecto a diciembre del año previo.

 

 

[1] El nuevo índice tiene como base diciembre de 2000; sin embargo, con la finalidad de poder contar con variaciones interanuales del IPC se hizo un empalme del nuevo índice con el Indice de Precios al Consumidor de base 1983, así:                                                  Indice = im * (i0 / im0)  donde:  im =  Indice mensual de la base mar-abr 1983 del mes que se recalculará; i0  =  Indice de diciembre base 2000;  e  im0 =  Indice de diciembre de 2000 (base mar-abr 1983 =100).

[2] Memorandum conjunto del 17 de julio de 2001, Estimación del impacto que ocasionaría un alza de 2 puntos porcentuales en el IVA sobre el índice de precios al consumidor.

[3] Región I, Metropolitana (Guatemala); región II, Norte (Alta Verapaz y Baja Verapaz); región III, Nororiente (El Progreso, Zacapa, Izabal y Chiquimula); región IV, Suroriente (Santa Rosa, Jalapa y Jutiapa); Región V, Central (Chimaltenango, Zacatepequez y Escuintla); región VI, Suroccidente (San Marcos, Quetzaltenango, Totonicapán, Retalhuleu y sololá; región VII, Noroccidente (Huehuetenango y Quiché); y, región VIII, Petén (Petén).

[4] Definida como la tasa de interés externa (LIBOR Y LIBID) más la variación porcentual interanual del tipo de cambio nominal de la moneda nacional respecto al dólar estadounidense.

[5] Definida por la ponderación para la tasa de interés para los depósitos de ahorro más la tasa de interés para depósitos a plazo.

[6] La versión anterior incluía:  préstamos M/N, documentos descontados M/N, documentos a cobrar en M/E, documentos a cobrar en M/N, pagos por cuenta ajena M/N, cédulas hipotecarias FHA  M/N, acciones y participaciones M/N y otros M/N.  La versión nueva incluye:  préstamos M/N, documentos descontados M/N, documentos a cobrar en M/N, pagos por cartas de crédito M/N, tarjetas de crédito M/N, factoraje M/N, créditos en cuentas de depósito monetario M/N, deudores venta de activo extranjero M/N, deudores venta muebles e inmuebles M/N, deudores pagos Tít. de Capit. M/N, arrendamiento financiero M/N, cédulas hipotecarias FHA  M/N, títulos de entidades privadas no financieras M/N y otros M/N.

[7] Al 30 de agosto el crecimiento interanual del crédito al sector privado está influenciado a la baja, debido a que en similar fecha de 2000 el mismo creció excepcionalmente en razón de que dos de los bancos actualmente intervenidos efectuaron ajustes contables que significaron un aumento de su cartera de créditos.  Cabe indicar que al 6 de septiembre de 2001, el crecimiento interanual del crédito al sector privado fue de 9.5%, fecha en la que esos ajustes no tienen incidencia en la referida variable, por no coincidir con el corte de fin de mes.

[8] Dado que con la intervención de las referidas entidades bancarias se transparentó la información contable de la cartera crediticia de dichas instituciones, se consideró conveniente efectuar el análisis de cartera sin las mismas.

[9] La inflación subyacente se refiere a la tasa de crecimiento porcentual de un índice de precios que en su construcción elimina algunos de los bienes y servicios incluidos en el IPC, cuyos precios son, por lo general los más volátiles.  Se determinó que dichos bienes son los incluidos en los grupos de gasto frutas frescas, secas y en conserva, cuya ponderación es de 1.3%; hortalizas,  legumbres y tubérculos con una ponderación de 3.8%; gas propano cuya ponderación es de 1.1%; y, gasolinas con una ponderación de 2.0%.

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