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Objetivo, Metas y Programa Monetario

Banco de Guatemala : Política 1998 : Objetivo, Metas y Programa Monetario



III.  Objetivo, Metas y Programa Monetario


A.  Objetivo

        El objetivo de la política Monetaria, Cambiaria y Crediticia para 1998 es el de propiciar la máxima moderación posible de los niveles de inflación, reflejo de una estabilidad del nivel general de precios. Además, dentro de una estrategia de mediano plazo, es necesario asegurar la sostenibilidad de dicha estabilidad mediante la reducción de las pérdidas operativas del Banco de Guatemala y el estímulo al ahorro interno y a la inversión productiva, a fin de procurar condiciones favorables al logro del crecimiento ordenado de la economía.

B.  Meta

        Para 1998 se plantea el establecimiento de una meta de inflación, la cual, combinada con una tasa de crecimiento económico - que se espera se ubique entre 4.5% y 5% (7) - , sirva de base para la estimación y seguimiento del programa monetario del año. En ese sentido, se propone que la tasa de inflación al finalizar el año se sitúe, como máximo, en un rango de entre 6% y 8%.

C.  Metas intermedias

1. Activos externos netos del Banco de Guatemala

        El nivel de acumulación de reservas monetarias internacionales dependerá de las condiciones y del momento en que se materialice tanto la venta de activos del Estado, el apoyo financiero de la comunidad internacional al proceso de paz, así como la colocación de valores públicos en el exterior. Los ingresos de divisas que se registren entre marzo y diciembre de 1998 se destinarían a aumentar el nivel de reservas monetarias internacionales netas o a esterilizar la liquidez orgánica que se produzca como consecuencia del gasto público financiado con tales flujos. En lo posible, se espera llevar a cabo una adecuada combinación de las políticas fiscal y monetaria para neutralizar los efectos negativos que tales flujos puedan tener sobre la estabilidad monetaria y cambiaria. Lo anterior permitirá que el nivel de reservas monetarias internacionales se ubique al final del año, como mínimo, en un nivel similar al registrado al 28 de febrero.

2. Activos internos netos

        Los activos internos netos del Banco de Guatemala deberán ajustarse durante el año de manera que la oferta por emisión monetaria (considerando el efecto potencial de la monetización de origen externo) sea congruente con la demanda de emisión esperada, cuyo comportamiento estacional, incluyendo su nivel esperado al final de cada trimestre, se presenta en el gráfico siguiente.

        Cabe señalar que para el adecuado cumplimiento del programa monetario los activos internos netos resultan ser la variable principal de seguimiento por parte del banco central, aunque dentro de ellos destaca la posición neta del sector público, ya que los depósitos del gobierno y las inversiones de las entidades públicas juegan un papel importante en el comportamiento de los activos internos netos y, por ende, en el control monetario. De esa cuenta, es necesario que se observe diariamente la evolución de dichos activos a efecto de alcanzar las metas de emisión monetaria programada, teniendo presentes los efectos cíclicos y estacionales y ante cambios en la liquidez de muy corto plazo, coyunturales o especulativos, que afecten el mercado de dinero.

D.  Variables indicativas o de referencia

        Congruente con el comportamiento de la actividad económica y la meta de inflación, se estima que la oferta monetaria (medios de pago) y el nivel de la actividad crediticia de los bancos del sistema al sector privado deberían alcanzar un crecimiento de entre 13% y 15%.

E.  Programa monetario

        El diseño del programa monetario para 1998 se orientará a mantener una adecuado control sobre los niveles de liquidez, a través de la emisión monetaria, a fin de que éstos evolucionen de forma congruente con el objetivo de mantener la inflación dentro de un rango máximo de entre 6% y 8%, y con el crecimiento económico esperado, para lo cual se contempla someter a un seguimiento diario los principales factores monetizantes y desmonetizantes que se registran en el balance del banco central y que podrían afectar el comportamiento esperado de la liquidez.

        Los principales factores de creación y contracción de liquidez que se esperan para 1998 se resumen en el cuadro siguiente. Cabe hacer la salvedad de que en dicho cuadro se excluye la eventual monetización de origen externo (por flujos de capitales oficiales), ya que la misma sería neutralizada mediante el registro, como contrapartida, de los correspondientes depósitos del gobierno y, en caso el gobierno gastara tales recursos (materializando así la monetización de tipo orgánico), la neutralización respectiva podría efectuarse mediante el uso de las reservas monetarias internacionales (ya sea mediante su venta directa o mediante la recepción de depósitos a plazo expresados en US dólares).


        Como se mencionó, y según se desprende del cuadro anterior, los factores monetizantes netos de origen interno para 1998 son compatibles con la demanda de liquidez de la economía, en términos anualizados. Sin embargo, se presenta el problema de una inadecuada coincidencia de dichos factores a lo largo del año. Así, se estima que como consecuencia de la forma en que los bancos tuvieron que cubrir los requisitos de encaje en el mes de febrero, probablemente inicien el mes de marzo con altos excedentes de liquidez. Por otra parte, de acuerdo con su comportamiento estacional, la mayor demanda de quetzales se presentará hacia el último trimestre del año.

        En vista de lo anterior, se considera conveniente procurar una distribución más suavizada de la liquidez a lo largo de los diez meses restantes de 1998. Bajo el supuesto de que el gobierno mantenga un flujo cercano a cero en sus depósitos en el banco central y que el programa de reducción de encaje se compense en la forma prevista en la estrategia de mediano plazo, las inyecciones de liquidez de origen interno (alrededor de Q900 millones) serían muy similares a los requerimientos de la economía, alrededor de Q880 millones. Pero, como se indicó, una buena parte de esas inyecciones de liquidez aparecerían como excedentes al inicio del programa. Esto hace necesario seguir una política monetaria que, en un inicio, incluya el retiro de esos excedentes y, posteriormente, permita que sea la restitución del encaje programado, conjuntamente con las pérdidas operativas del Banco de Guatemala, lo que produzca una distribución suavizada de la liquidez a lo largo del año.

        Por lo anterior, se podría anticipar como la acción más importante de la política monetaria en el año, el procurar retirar esos excedentes en los primeros días de marzo, aplicando los instrumentos de que dispone el banco central. Esto se haría de forma tal que el Banco de Guatemala no genere una pérdida, ya que se estarían previendo las fuentes de financiamiento para pagar los costos correspondientes. De esta forma, se estaría asegurando una liquidez sumamente estable y de montos bajos que evite innecesarias presiones de tipo monetario sobre el tipo de cambio. A la vez, una liquidez moderada debería ser compatible con tasas de interés pasivas más favorables al ahorro interno.

        Como se explicó en apartados anteriores, la monetización de origen externo tendría un tratamiento particular, ya sea porque, preferiblemente, el equivalente en quetzales del financiamiento externo o de la venta de activos permanezca depositado en el banco central, o porque, alternativamente, las reservas acumuladas puedan utilizarse para la esterilización de los excedentes de liquidez que puedan producirse.

        Con todo lo anterior, es posible anticipar un panorama monetario de mucha estabilidad, con un tipo de cambio estable y pocas o ninguna intervención del banco central en el mercado cambiario, ya que no se anticiparían desequilibrios monetarios que avalen desajustes en el tipo de cambio. En este panorama, las fuerzas del mercado, asociadas con factores reales como la balanza de pagos y la actividad económica, serían las que definirían el nivel apropiado del tipo de cambio.


(7) De acuerdo con proyecciones realizadas, en las que se han tomado en consideración los efectos de las condiciones climatológicas adversas y las posibles acciones para contrarrestar dichos efectos, el PIB crecerá entre 4.5% y 5%, basándose en un aumento de los factores de producción (especialmente inversión real) y en una mejora en la forma en que estos factores se combinan (esto es, productividad). El aumento de la inversión real se ha de sustentar en dos condiciones básicas: a) estabilidad macroeconómica, que facilita la toma de decisiones por parte de los agentes económicos y b) marco legal con reglas positivas, claras y estables que propicien una asignación eficiente de los recursos en función de los incentivos del mercado. Dentro de este contexto, la coordinación de la política monetaria y la política fiscal ha de asegurar el logro de la estabilidad, en tanto que los avances hacia la consolidación de las reformas estructurales (modernización del Estado, apertura comercial, privatización, etc.) propiciarán el referido marco legal. Por su parte, el aumento en la productividad estará determinado por una mayor eficiencia de los sectores productivos, asociada a las reformas estructurales mencionadas. Asimismo se espera que, asociadas al proceso de paz, la consolidación de dichas reformas y la inserción del país al proceso globalizador, induzcan a una expansión de la frontera de posibilidades de producción de la economía guatemalteca.


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