Guatemala,
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Cuestionario enviado por el Periodista Vernick Gudiel de Prensa Libre

Cuestionario enviado por el Periodista Vernick Gudiel de Prensa Libre

al licenciado Lizardo Sosa, relacionado con la apreciación del Quetzal

frente al Dólar de los Estados Unidos de América.

19 de mayo 2004

 

 

 

 

1. Analistas y banqueros consideran que la actuacion del Banguat al

comprar divisas en el mercado institucional es para detener la caida

del dólar en beneficio del sector exportador, cuando hay una clara

tendencia a la baja en el precio de la divisa norteamericana y que

esa actuación refleja un cambio y un actuar político de la

institución, ya que en otras oportunidades con el pasado gobierno no

ha actuado con tanta prontitud ni ahinco para frenar una caída así.

 

            En el transcurso del gobierno anterior, se actuó de similar manera en la primera parte del 2000, comprando hasta US$483 millones, a fin de hacer frente al ingreso de capitales producido por el cambio de expectativas generadas por el nuevo gobierno de aquel entonces.

 

            Ahora, se interviene para hacer frente a la abundancia de divisas producida, probablemente, por las mismas razones, es decir una ola de expectativas positivas generada por la elección y toma de posesión del actual gobierno.   En el año 2002, se volvió a intervenir comprando US$70.3 millones, dada una abundancia de dólares provocada esencialmente por la vigencia de la Ley de Libre Negociación de Divisas y por los avances en la negociación de un acuerdo con el FMI.

 

            En verdad, lo que la política monetaria vigente establece, que no ha sido modificada, es que el Banco Central intervenga en el mercado cambiario  para evitar caídas o alzas bruscas.

Debe resaltarse que con el precio del dólar pasa como con los tomates. Si hay abundancia de tomates, baja el precio.  Pero los efectos de una caída brusca del precio del dólar no son los mismos que la de los tomates. Con los tomates, se ven en problemas los productores ante la caída de los precios y siendo bienes perecederos, es difícil contrarrestar la caída. Con los dólares, se pone en riesgo toda la economía y el banco central puede ejercer una política estabilizadora, respetando la tendencia.  

 

            Estamos convencidos de que de no haber intervenido, el tipo de cambio habría experimentado una caída brusca de gran proporción, muy temporal, dando oportunidad a que los especuladores financieros hicieran buenas ganancias. No se pretende beneficiar ni perjudicar a ningún sector, sino evitar la reincidencia de los perjuicios que la volatilidad cambiaria ha ocasionado (por ejemplo en 1997-1999).

 

            Los productores exportadores y los importadores, comerciales e industriales, tienen sus recursos invertidos en la producción y en inventarios y no tienen la capacidad de aprovechar los movimientos especulativos que podrían desatarse si el Banco Central no evita esa volatilidad que, indudablemente, se habría producido ya, no sólo en el tipo de cambio sino en las tasas de interés de corto plazo.   Los especuladores financieros, sin embargo, habrían podido hacer su agosto en mayo.    Hay que aprender de la historia económica y recordar la experiencia de los años 1998 y 1999  que está  aún fresca, ¡como para no evitar volverla a vivir!

 

            Tómese en cuenta que, al día martes 18 de mayo, el Banco de Guatemala ha comprado sólo US$40.0 millones en las últimas semanas, bastante menos que el promedio diario de divisas que son transadas en el mercado guatemalteco diariamente.

 

 

 

2. Fuentes de la Junta Monetaria (JM) afirman que el tema del tipo de

cambio neutro se ha estado platicando en las últimas sesiones de la

junta y que es un sentir de algunos miembros de la misma que la

política cambiaria aprobada debe modificarse para tratar de cumplir

este objetivo y que el precio del quetzal se deprecie frente al dólar

en la misma proporción a la tasa de inflación.

 

 

            Sus fuentes están ciertamente equivocadas. La Junta no ha discutido sobre una modificación de la política cambiaria. Sí es verdad que algunos de sus miembros, comenzando con el Presidente de la JM, han expresado su preocupación por los efectos negativos que sobre la producción exportadora ejerce un tipo de cambio sobrevaluado, y se ha explicado sobre las causas probables de esta situación.

 

            Pretender abandonar la expresión libre del mercado y trasladarnos al pasado mediante una manipulación del tipo de cambio para que éste se ajuste proporcionalmente a la inflación sería, a mi juicio, una equivocación.